[ Back to EurekAlert! ] Public release date: 21-Feb-2008
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Universidad de Granada

Los familiares que cuidan a enfermos en el hospital son ignorados por el sistema sanitario y sufren estrés emocional, según un estudio

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En el ámbito sanitario, existe una figura que tradicionalmente ha sido olvidada y cuya importancia, sin embargo, es vital para el bienestar de los pacientes: los cuidadores familiares en el hospital. Una investigación realizada en el departamento de Antropología Social de la Universidad de Granada y dirigida por el profesor Rafael Briones Gómez ha puesto de manifiesto que los hospitales españoles no están adaptados para los cuidadores que permanecen al lado de sus familiares enfermos, ya que la mayoría sufren una situación de estrés emocional durante su estancia en el hospital.

Las conclusiones de este trabajo, llevado a cabo por la doctora Aurora Quero Rufián, han sido elaboradas a través de 45 entrevistas realizadas a familiares cuidadores de enfermos ingresados en el Hospital Ruiz de Alda de Granada. Así, la investigadora ha determinado que las cuidadoras familiares tienen una presencia activa en el hospital, -cuya vida diaria viven intensamente-, y que la importancia de las actividades que realizan “es vital” para la salud del enfermo, ya que están relacionadas especialmente con la higiene y la alimentación; destacan, además, la vigilancia y el acompañamiento, “tareas de apoyo personal que nadie salvo ellos puede desempeñar”.

Invisibles

Quero Rufián afirma que los cuidadores familiares “son invisibles para el sistema sanitario” dentro del hospital, a pesar de que éste “los utiliza como recurso y soporte básico para su estructura”. El estudio realizado en la UGR ha puesto de manifiesto que, pese a que los familiares alivian la carga de trabajo a profesionales sanitarios como las enfermeras y auxiliares, su “saber” no es tenido en cuenta por los profesionales de la salud en su práctica profesional, es decir, en la cura y el cuidado de la persona enferma.

Gracias a las respuestas de los encuestados, la investigadora ha determinado que los cuidadores “sienten una importante necesidad de comunicarse y relacionarse” (ante la situación de estrés emocional a la que se ven sometidos por la situación vivida), y con frecuencia se sienten intimidados ante la estructura hospitalaria. “Los cuidadores familiares –explica Aurora Quero- no quieren molestar en el hospital, y se perciben a sí mismos con un sentimiento de inferioridad en un mundo en el que cualquier persona con bata tiene mando y poder”.

No están preparados

La autora del trabajo afirma que los hospitales españoles “no están concebidos para la estancia de las cuidadoras familiares” –ya que a menudo no cuentan con las infraestructuras necesarias para albergarles-, y aboga por la creación de un protocolo que regule las relaciones entre cuidadores, médicos, enfermeras y auxiliares. “Con él, la autoestima de los cuidadores aumentaría, y al mismo tiempo revertiría en un aumento de la calidad del sistema sanitario”.

Quero Rufián propone que se replantee la figura del paciente, “concebida tradicionalmente de forma individual”, teniendo en cuenta que éste está a menudo acompañado por un familiar “cuyo hogar se encuentra a muchos kilómetros y cuya estancia en el hospital supone en ocasiones una verdadera experiencia traumática”.

La tesis doctoral pretende contribuir a visualizar a las cuidadoras familiares dentro del hospital, mejorar sus condiciones de vida y las relaciones con la institución sanitaria en genera, ya que se trata de un fenómeno antropológico que afecta a miles de personas, especialmente mujeres, cuya vida transcurre diariamente en los hospitales y a quienes casi nunca se les tiene en cuenta.

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