[ Back to EurekAlert! ] Public release date: 31-Aug-2008
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European College of Neuropsychopharmacology

Declaración de consenso ECNP sobre depresión bipolar

Presentado en el XXI Congreso ECNP 2008 en Barcelona, Espana

Esta comunicado está disponible en inglés.

El trastorno bipolar es una de las patologías psiquiátricas más importantes, que a menudo requiere considerable tratamiento y supone una tremenda carga ocupacional y social tanto para el sujeto que la padece como para sus familiares (Pini et al., 2005). El trastorno bipolar – anteriormente también llamada enfermedad maniaco depresiva – generalmente se refiere a un trastorno afectivo (o de cambios de estado de ánimo) clínicamente severo, episódico, aunque se presenta a lo largo de toda la vida del paciente. En el trastorno bipolar, el estado de ánimo puede pasar de la euforia y/o irritabilidad extrema (que se define como "manía") a un estado depresivo o de pérdida de interés y placer ("depresión bipolar"). El trastorno Bipolar II esta caracterizado por una elevación menos acusada del estado de ánimo (episodios hipomaníacos). El trastorno bipolar se divide en dos subtipos principales – Bipolar I y Bipolar II – aunque los últimos datos sugieren que podría tener gran relevancia clínica extender el espectro del trastorno bipolar a expensas de la depresión unipolar.

Los episodios agudos pueden variar en duración e intensidad con el transcurso del tiempo. En las fases iniciales de la patología, por ejemplo, los períodos que separan los episodios agudos pueden durar meses o incluso años, pero más adelante se van reduciendo estos períodos asintomáticos. La ciclación rápida ("rapid cycling"), una variante en el curso de la enfermedad que no es infrecuente, se caracteriza por la presencia de cuatro o más episodios al año. Las decisiones médicas sobre el tratamiento del trastorno bipolar se agrupan en las categorías de depresión, manía y ciclación rápida/estados mixtos.

Epidemiología

Estudios recientes apuntan a que los trastornos bipolares son mucho más frecuentes de lo que se pensaba. Casi el 2% de la población europea sufre o sufrirá trastornos bipolares durante el transcurso de su vida. Si tenemos en cuenta el amplio rango de trastornos del espectro bipolar, las estimaciones pueden incluso alcanzar el 6% (Pini et al., 2005). En cuanto a frecuencia del trastorno bipolar las estimaciones indican que son relativamente estables: no parece existir una variación sustancial entre culturas y regiones geográficas; las pruebas evidencian que el debut de la patología se produce relativamente pronto en la adolescencia y en la siguiente década y existe escasa evidencia que apunte a que el trastorno aumente sustancialmente con el tiempo. El debut de los trastornos bipolares suele ocurrir de forma más temprana que el debut de las depresiones unipolares severas en las muestras de población estudiadas, lo que podría indicar que en el trastorno bipolar entran en juego diferentes factores causales que desencadenan la enfermedad. El riesgo de sufrir esta patología es mayor en el período comprendido entre los últimos años de la adolescencia y la tercera década, y disminuye sustancialmente después de esta edad. Por otra parte, el riesgo general de sufrir una depresión unipolar severa sigue aumentando hasta la edad avanzada (Wittchen et al., 2003). Una de las consecuencias de la sintomatología del trastorno bipolar es que los pacientes experimentan una disminución en su funcionamiento que les incapacita, no sólo durante las etapas agudas de la patología, sino también de forma creciente entre un episodio y otro. En general los enfermos tienen dificultades para, por ejemplo, mantener relaciones estables y duraderas, y su rendimiento en los estudios o el trabajo es deficitario lo que repercute en las oportunidades laborales y en su economía.

El debut temprano del trastorno bipolar supone una carga severa de la patología para el paciente, que presenta un desarrollo social y neuropsicológico deficitario, especialmente, a causa de los episodios de depresión aguda.

Depresión bipolar: un gran desafío terapéutico

El trastorno bipolar se puede definir por la existencia de depresión e (hipo)manía, pero la evolución a largo plazo de la patología viene marcada, casi siempre, por síntomas depresivos más que (hipo)maníacos. Los pacientes con trastornos bipolares presentan un riesgo sensiblemente mayor de suicidio, especialmente durante los episodios depresivos. Así mismo, es frecuente observar en estos pacientes un alto grado de comorbilidad de trastornos mentales y enfermedades físicas concomitantes. Desafortunadamente, a menudo los profesionales sanitarios no reconocen a los pacientes con trastornos bipolares y quedan sin tratar, y si lo hacen, con frecuencia el tratamiento es inadecuado lo cual, se asocia claramente a una esperanza de vida más reducida, a una peor evolución de la enfermedad y, en general, a una menor calidad de vida. Hasta hace poco, era sobre todo el trastorno bipolar II el que presentaba una menor detección, en parte debido a la dificultad de distinguir la depresión bipolar y la unipolar (Berk et al., 2005). Por tanto, uno de los mayores retos para tratar a los pacientes con trastornos afectivos es la diferenciación entre depresión bipolar y unipolar puesto que estas patologías requieren diferentes enfoques terapéuticos.

Existe un riesgo longitudinal considerable (probablemente superior al 10%) de que los pacientes que inicialmente presentan depresión unipolar se conviertan en pacientes bipolares con el transcurso del tiempo.

La depresión bipolar en niños

La depresión bipolar afecta a niños y adolescentes, pero la edad a la que se puede diagnosticar por primera vez el trastorno bipolar sigue siendo objeto de debate. Aunque puede presentarse con frecuencia una sintomatología parecida a la del trastorno bipolar, el trastorno bipolar I, diagnosticado de forma certera, es poco frecuente antes de la pubertad. Dado que la intervención temprana puede mejorar el diagnóstico, los estudios sobre tratamiento constituyen un objetivo fundamental para la investigación futura. Necesitamos mejorar nuestra capacidad de realizar ensayos fiables en niños y adolescentes, un reto para Europa cuyo sistema sanitario debería fomentar una mayor participación y colaboración de todas las regiones a través de redes clínicas. La ECNP pretende promover este avance.

La ECNP apoya a las redes de colaboración de especialistas europeos que trabajan para mejorar el tratamiento y la investigación sobre el trastorno bipolar en la infancia.

Estudios sobre el tratamiento de la depresión bipolar

Los ensayos que se basan en monoterapia frente a placebo siguen siendo el patrón de referencia para determinar la eficacia del tratamiento de la depresión bipolar. Si se logra demostrar eficacia en monoterapia, podrían probarse nuevos compuestos en ensayos de terapia combinada, controlados con placebo. Los adultos jóvenes que no necesitan medicación a largo plazo podrían ser especialmente adecuados para aquellos ensayos que requieran control con placebo. El viraje a la manía o hipomanía podría producirse como consecuencia del tratamiento activo de la depresión bipolar. Algunos fármacos, tales como los antidepresivos tricíclicos y la venlafaxina, podrían ser más susceptibles de provocar dicho viraje que otros, pero esta mayor tasa de viraje podría no detectarse hasta la décima semana de tratamiento. Por tanto, se necesita realizar ensayos de doce semanas frente a placebo para determinar el riesgo de viraje y establecer los efectos de la terapia de mantenimiento. También es necesario realizar una evaluación cuidadosa a las 6-8 semanas para garantizar que aquellos pacientes que no respondan al tratamiento no permanezcan en el ensayo durante períodos de tiempo inaceptables.

El viraje de la depresión bipolar a la manía o hipomanía es un riesgo particular que requiere de un enfoque terapéutico distinto al de la depresión bipolar.

Tratamiento a largo plazo

El trastorno bipolar generalmente requiere tratamiento a largo plazo. Por ello, los ensayos dirigidos a detectar si se mantiene el efecto farmacológico y se produce una respuesta continuada en depresión bipolar deberían diseñarse incorporando el factor de prevención de la recidiva (es decir, a los pacientes se les trata con el fármaco de estudio durante un episodio y luego se aleatorizan a continuar el tratamiento activo o pasar a placebo). Sin embargo, la retirada de la medicación activa tras producirse la respuesta a tratamiento podría aumentar artificialmente el grado del efecto a causa de los efectos secundarios por suspensión del fármaco activo. Por ello, podría resultar deseable conseguir largos períodos, de hasta 3 meses, en los que se estabilizasen los cambios en el estado de ánimo del paciente, a pesar de que podría ser difícil en la práctica el cumplimiento de los protocolos y los estudios serían más difíciles y costosos de realizar.

Añadir un fármaco a otras sustancias durante o después de la resolución de un episodio depresivo o maníaco e investigar esta posibilidad como monoterapia frente a placebo a fin de prevenir posteriores recidivas también sería de gran interés clínico. Por último, además de las variables tradicionales de resultados clínicos siguiendo escalas de puntuación referidas a la severidad de los síntomas, sería aconsejable incluir otros parámetros que evaluasen la funcionalidad, como tests de atención neuropsicológica, función de memoria y ejecución y calidad de vida.

La prevención a largo plazo de recidiva es el principal reto en el trastorno bipolar. El éxito depende de que puedan establecerse alianzas terapéuticas entre médicos y pacientes, un auto manejo efectivo por parte de pacientes y familiares, así como tratamientos eficaces con buena tolerabilidad.

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Fuente

Goodwin GM, Anderson I, Arango C, et al. ECNP consensus meeting. Bipolar depresión. Nice, March 2007. European Neuropsychopharmacology 2008;18:535-549

La Declaración de Consenso del ECNP sobre depresión bipolar se encuentra en la pagina de web de ECNP: http://www.ecnp.eu/

Bibliografía

  1. Pini S, de Queiroz V, Pagnin D, et al. Prevalence and burden of bipolar disorders in European countries. European Neuropsychopharmacology 2005;15:425-434

  2. Berk M, Hallam K, Lucas N, et al. Health-related quality of life and functioning in bipolar disorder: the impact of pharmacotherapy. Expert Rev Pharmacoeconomics Outcomes Res 2006;6:509-523
  3. Wittchen HU, Mhlig S, Pezawas L. Natural course and burden of bipolar disorders. Int J Neuropsychopharmacol 2003;6:145-154

Correspondencia:
Professor Guy M. Goodwin, M.D., Ph.D.
University Department of Psychiatry,
Warneford Hospital, Oxford OX3 7JX, UK
E-mail: guy.goodwin@psych.ox.ac.uk



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