[ Back to EurekAlert! ] Public release date: 10-Feb-2009
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University of Texas M. D. Anderson Cancer Center

Un estudio de M. D. Anderson revela que el embarazo no tiene ningún efecto sobre la supervivencia al cáncer de mama, pero que está asociado a demoras de tratamiento y diagnóstico

HOUSTON – De acuerdo con los investigadores del M. D. Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas, las mujeres jóvenes que desarrollan cáncer de mama durante el embarazo, o a quienes se les diagnostica dentro del año siguiente a su embarazo, no presentan diferencias en las tasas de recurrencia local, metástasis distante y supervivencia general en comparación con otras mujeres jóvenes que padecen la enfermedad.

Sin embargo, las conclusiones del mayor estudio realizado por una sola institución para examinar pacientes embarazadas con cáncer de mama indican que las mujeres con cáncer de mama asociado al embarazo (PABC) tienen una mayor probabilidad de que posteriormente se les diagnostiquen estadios avanzados de la enfermedad y, en consecuencia, de demorar el comienzo del tratamiento.

Los hallazgos se publican en la edición del 15 de marzo de la gaceta Cancer.

"En las mujeres jóvenes, el cáncer de mama es una enfermedad sumamente agresiva. Es importante estudiarlo debido a la posibilidad de establecer una diferencia en términos de tratamiento", dice la Dra. Beth Beadle, médica residente de oncología por radiación de M. D. Anderson y autora titular del estudio. "Al analizar la población joven con cáncer de mama, notamos que un porcentaje relativamente elevado presentaba la enfermedad asociada al embarazo. Consideramos entonces que sería muy instructivo rever nuestros datos para determinar cómo atender mejor a esas mujeres".

Según los investigadores, se estima que hasta un 3.8 por ciento de los embarazos resultan en complicaciones de cáncer de mama. Aproximadamente el 10 por ciento de las pacientes con cáncer de mama de menos de 40 años desarrollan la enfermedad durante el embarazo. A medida que la edad del primer embarazo y los siguientes continúe aumentando y se combine con los adelantos en diagnósticos y procesamiento de imágenes, estas estadísticas sin duda continuarán ascendiendo, explica el Dr. George Perkins, profesor asociado del Departamento de Oncología por Radiación de M. D. Anderson.

"Atendemos una gran cantidad de pacientes jóvenes, así como algunas que además están embarazadas. Por ello, queríamos averiguar si el embarazo podía considerarse un factor aditivo, o si la respuesta al tratamiento y el comportamiento de la enfermedad eran fenómenos propios de una edad joven", continúa Perkins, el autor principal del estudio.

Para el estudio retrospectivo, Beadle, Perkins y sus colegas revisaron los registros de 652 pacientes de M. D. Anderson con cáncer de mama. En el momento del diagnóstico, todas tenían 35 años de edad o menos y recibieron tratamiento en M. D. Anderson entre 1973 y 2006. De ellas, 104 mujeres (15.6 por ciento) tenía cáncer de mama asociado al embarazo (PABC); 51 lo habían desarrollado durante la gestación y 53 dentro del año siguiente. La mediana del tiempo de seguimiento de las pacientes con PABC fue de 95.5 meses, en comparación con 91 meses para aquellas que no lo padecían.

Al comparar los grupos con PABC y sin PABC, los investigadores no encontraron diferencias estadísticas entre las siguientes tasas a 10 años: recidiva locorregional (23.4 por ciento para PABC y 19.2 por ciento para no PABC), metástasis (45.1 por ciento para PABC y 38.9 por ciento para no PABC), supervivencia general (64.6 por ciento para PABC y 64.8 por ciento para no PABC).

"No obstante, descubrimos que las mujeres con PABC presentaban una enfermedad más avanzada, tanto en las mamas como en los ganglios linfáticos", señala Beadle. "Estas mujeres parecían tener un retraso significativo en el diagnóstico, y sus síntomas no habían sido identificados como cáncer de mama durante un largo período. Eso las puso en una situación de desventaja, al no iniciar el tratamiento necesario".

En un análisis de 51 pacientes con PABC que desarrollaron cáncer de mama durante el embarazo, 26 recibieron algún tipo de tratamiento, en tanto que 25 no recibieron terapia. De estas 25 pacientes, 22 (88 por ciento) presentaban síntomas de la enfermedad que no habían sido evaluados y 3 ya tenían diagnóstico de cáncer de mama, pero se les aconsejó empezar el tratamiento después del parto. En las pacientes con PABC, la supervivencia general entre quienes recibieron tratamiento fue del 78.7 por ciento, en comparación con un 44.7 por ciento para aquellas que no lo recibieron. Sin embargo, los investigadores advierten de que estas cifras corresponden a una muestra poco numerosa. Independientemente de esto, informan que es importante señalar que no hubo ninguna diferencia en las estadísticas por década, lo que reitera que aún deben producirse avances en términos de diagnóstico y tratamiento de la enfermedad durante el embarazo.

"Las mujeres deber tomar conciencia de todo cambio persistente en sus senos, incluso durante el embarazo, y discutir de inmediato tales cambios con su médico", explica Perkins. "El estudio también demuestra que existe una oportunidad vital para los médicos de concentrarse en el cuidado completo de las mamas durante el embarazo de una paciente, y debe incluirse el cáncer como posible diagnóstico. Las quejas persistentes deben ser controladas agresivamente con exámenes de mama, diagnósticos por imágenes y biopsias, realizados en la medida de lo necesario".

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M. D. Anderson tiene una larga historia de estar a la vanguardia del tratamiento del cáncer de mama en mujeres embarazadas. En 1992, el Dr. Richard Theriault, D.O. y profesor del Departamento de Oncología Médica Mamaria, diseñó el primer protocolo de examen con un régimen quimioterapéutico para el tratamiento de estas pacientes. Posteriormente publicó los resultados de ese estudio precursor, en los que demostró que su régimen era seguro para la madre embarazada y el niño por nacer. Desde entonces, el régimen ha sido adoptado como una norma para la atención médica. M. D. Anderson cuenta con el mayor registro activo a nivel mundial para el seguimiento de la salud de pacientes mujeres embarazadas con cáncer de mama y sus hijos.

Además de Beadle, Perkins y Theriault, colaboraron en el estudio llevado a cabo totalmente en M. D. Anderson los siguientes autores: Dr. Thomas Buchholz, Dr. Eric Strom, Dra. Wendy A. Woodward, Ph.D. y Dra. Welela Tereffe, del Departamento de Oncología por Radiación; Dra. Jennifer K. Litton, del Departamento de Oncología Médica Mamaria; Dra. Funda Meric-Bernstam, del Departamento de Cirugía; Dra. Lavinia P. Middleton, del Departamento de Patología.



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