[ Back to EurekAlert! ] Public release date: 5-Mar-2009
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University of Leeds

El sumidero de carbono del Amazonas amenazado por la sequía

Esta comunicado está disponible en inglés.

El Amazonas es sorprendentemente sensible a la sequía, de acuerdo con una nueva investigación conducida en el bosque tropical más grande del mundo.

El estudio llevado a cabo durante treinta años y publicado hoy en la revista Science, proporciona la primera evidencia sólida de que la sequía causa pérdidas masivas de carbono en los bosques tropicales, principalmente a través de la mortalidad de los árboles.

"Durante años, el Amazonas ha estado ayudando a ralentizar el cambio climático. Pero depender de este subsidio de la naturaleza es extremadamente peligroso", dice el Dr. Oliver Phillips, catedrático de la Universidad de Leeds y autor principal de la investigación.

"Si los sumideros de carbono de la tierra disminuyen, o se invierten, que según muestran nuestros resultados es posible que ocurra, los niveles de dióxido de carbono aumentarán incluso más rápido. Para estabilizar nuestro clima se necesitarán cortes más profundo en la emisiones"

El estudio, una colaboración global entre más de 40 instituciones, se basó en la inusual sequía del Amazonas del año 2005. Ello proporcionó a los científicos una visión del futuro clima de la región, en el que un Atlántico Norte tropical más caliente, probablemente podría causar estaciones secas más calurosas e intensas.

La sequía del 2005 invirtió bruscamente décadas de absorción de carbono, en las cuales el Amazonas ayudó a ralentizar el cambio climático.

En años normales el bosque absorbe alrededor de 2 billones de toneladas de dióxido de carbono. La sequía causó una pérdida de más de 3 billones de toneladas. El impacto total de la sequía – 5 billones de toneladas extra de dióxido de carbono en la atmosfera – excede las emisiones anuales de Europa y Japón juntas.

"Visualmente, muchos de los bosques aparecieron poco afectados por la sequía, pero nuestros registros prueban tasas de mortalidad aceleradas. Debido a que la región es tan extensa, pequeños efectos ecológicos pueden llegar a provocar un gran impacto en el ciclo de carbono del planeta" explica el Prof. Phillips.

"Algunas especies, incluyendo algunas palmeras importantes, fueron especialmente vulnerables" – añade Abel Monteagudo, botanista peruano co autor del artículo, "mostrando que las sequía también amenaza la biodiversidad".

El Amazonas representa más de la mitad de los bosques tropicales del mundo, cubriendo un área 25 veces más grande que el Reino Unido. No hay otro ecosistema en la tierra que albergue tantas especies ni ejerza tal control en el ciclo del carbono.

El estudio se llevó a cabo por 68 científicos de 13 países diferentes que trabajan en RAINFOR, una red de investigación única dedicada a monitorizar los bosques del Amazonas.

Para calcular los cambios en el almacenamiento de carbono, los científicos examinaron más de 100 parcelas de bosque en las 600 mil hectáreas de Amazonas, identificaron y midieron más de 100.000 árboles, y registraron muertes de árboles así como, nuevos árboles. Los patrones climáticos también fueron medidos con detalle y representados en mapas.

Debido a la sequía de 2005, el equipo de RAINFOR sacó partido de este inmenso experimento natural, y enfocó sus mediciones en valorar como la sequía había afectado el bosque.

El estudio encontró que durante al menos 25 años el bosque del Amazonas actuó como un gran sumidero de carbono. Un proceso similar ha estado ocurriendo también en África.

De hecho, durante las recientes décadas los bosques tropicales han absorbido una quinta parte de las emisiones globales de combustible fósil

Pero en 2005 este proceso se invirtió. La mortalidad de los árboles se aceleró más allí donde la sequía fue más fuerte, e incluso localizaciones sujetas a una sequía suave se vieron afectadas. Gracias al estudio, ahora sabemos la sensibilidad exacta del Amazonas al calentamiento y la sequía.

De repetirse, las sequías del Amazonas acelerarían el calentamiento climático y en un futuro éstas serían incluso más perjudiciales

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La investigación fue financiada por el Natural Environment Research Council y la Fundación Gordon and Betty Moore.

Para más información

Professor Oliver Phillips, University of Leeds. Email: o.phillips@leeds.ac.uk, Tel: +44 113 343 6832.

Clare Ryan, oficina de prensa de la Universidad de Leeds. Email: c.s.ryan@leeds.ac.uk, Tel: +44 113 343 8059.

Notas a los Editores

El Professor Oliver Phillips es catedrático de Ecología Tropical en el Instituto de la Tierra y la Biosfera y en la Escuela de Geografía de la Universidad de Leeds.

La Red Amazónica de Inventarios Forestales (RAINFOR) es una red internacional para monitorizar los bosques amazónicos. La red pone énfasis en una cuidada investigación sobre terreno para valorar el comportamiento del sistema de intercambio de carbono más activo del mundo, y entender mejor el impacto de la Amazonía en el clima global. RAINFOR además promociona el desarrollo de una nueva generación de jóvenes científicos, botanistas y técnicos de campo. RAINFOR esta formada por un amplio consorcio coordinado por las universidades de Leeds y Oxford, que incluye socios no solo de América del Sur, sino también de América del Norte y Europa. RAINFOR recibe actualmente apoyo de la Fundación Gordon & Betty Moore.

La lista completa de las 42 instituciones participantes de 13 países está disponible en el sitio web de la red www.rainfor.org

La Universidad de Leeds es una de las instituciones más grandes de educación superior en el Reino Unido con más de 30.000 estudiantes procedentes de 130 países. Con una facturación de £450m, Leeds se encuentra entre la lista de la las 10 potencias en investigación del país y es miembro del Grupo Russell de universidades intensivas en investigación. www.leeds.ac.uk/ .

La sequía del 2005 en el Amazonas. Durante el 2005, en el Atlántico Norte prevalecieron temperaturas del mar inusualmente altas. Estas aguas excepcionalmente calientes también provocaron los más destructivos huracanes que se han registrado, incluyendo el Huracán Katrina. En la Amazonía, y en especial en las regiones del oeste y del sur, movimientos de aire del Atlántico secaron el bosque, ayudando a hacer de la estación seca del 2005 la más seca en muchas localizaciones. Tanto el calentamiento extremo del Atlántico Norte como sus conexiones con una estación seca intensificada del Amazonas se reproducen en algunos modelos para el siglo 21, sugiriendo que el calentamiento global antropogénico tal vez cause sequías en el Amazonas cada vez más intensas.

Amazonía. Con alrededor de 6 millones de km2, el bosque del Amazonas cubre un área 25 veces más grande que el Reino Unido (o 15 veces el tamaño de California), expandiendo por 9 países, de los cuales Brasil es de lejos el más grande. Gran parte de Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú, Venezuela, Guyana Francesa, Guyana y Surinam están todavía cubiertos por bosque amazónico. Esta región contiene alrededor de una quinta parte de todas las especies que existen en la tierra – incluyendo más de 10.000 especies de árboles – una quinta parte de todo el carbono en la biomasa de la tierra, y es el hogar de varios millones de personas. El vapor de agua de la región ayuda a cuidar la agricultura de la zona situada más al sur, incluyendo los cultivos para biofuel que proporcionan energía a millones de coches. Cada año, los bosques amazónicos ciclan 18 billones de toneladas de carbono – más del doble de carbono que las emisiones combinadas de todos los carburantes fósiles en combustión en el mundo.



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