[ Back to EurekAlert! ] Public release date: 19-Nov-2009
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American Association for the Advancement of Science

Lo más destacado del ejemplar de Science del 20 de Noviembre, 2009

La Desaparición de Mamuts y Mastodontes: La interrogante de cómo grandes animales como el mamut, el mastodonte, y el perezoso terrestre se extinguieron – y cómo su desaparición en Norte América afectó los ecosistemas – ha sido finalmente respondida con estiércol, dicen investigadores. En un estudio que arroja luz sobre esas extinciones de hace aproximadamente 13,000 años durante el fin del último periodo glacial, Jacquelyn Gill y colegas analizaron polen, carbón, y Sporomiella, un hongo particular que crece en el estiércol de grandes herbívoros, hallados en antiguos sedimentos en Appleman Lake, Indiana. Dado que las cantidades de Sporomiella proveen un índice de la biomasa producida por grandes herbívoros en esa época, los investigadores fueron capaces de correlacionar los datos con registros de vegetación y fuego a partir del polen y el carbón. Ellos descubrieron que poblaciones de estas tremendas criaturas, conocidas como megafauna, comenzaron a reducirse más de mil años antes del surgimiento de la gente Clovis, cambios a gran escala en comunidades vegetales, y más incendios. Entonces, mientras que los investigadores habían creído previamente que los cazadores Clovis y/o tales cambios ambientales habían resultado en el declive de la megafauna en América del Norte, ahora parece que sucedió lo contrario: La lenta extinción de la megafauna hace de 14,800 a 13,700 años precedió a la gente Clovis, y fue una causa – no resultado- de cambios en la vegetación y mayores incendios. Este descubrimiento también descarta un evento de impacto extra-terrestre, que se proponía había ocurrido hace 12,900 años, como una causa de estas extinciones de la megafauna. Un Perspective de Christopher Jonson explica esta cronología con mayor detalle.

Artículo #13: "Pleistocene Megafaunal Collapse, Novel Plant Communities, and Enhanced Fire Regimes in North America," por J.L. Gill; J.W. Williams; K.B. Lininger en University of Wisconsin en Madison, WI; S.T. Jackson en University of Wyoming, Laramie en Laramie, WY; G.S. Robinson en Fordham University en Nueva York, NY.

Artículo #4: "Megafaunal Decline and Fall," por C. Johnson en James Cook University en Townsville, QLD, Australia.


Aprendiendo Mientras Dormimos: ¿Está tratando de recordar algo? Parece que los humanos pueden tener la oportunidad de fortalecer su memoria cada vez que toman una siesta, según un reciente estudio del sueño. En un Brevium, John Rudoy y colegas abordan el cómo enseñaron a un grupo de 12 individuos a asociar 50 imágenes únicas –cada una con un sonido característico—con una ubicación particular en una pantalla de computadora, y luego pidieron a los participantes que tomaran una siesta. Mientras los participantes dormían, los investigadores repitieron los sonidos asociados con la mitad (25) de las imágenes en el estudio, y tras despertar, Rudoy y su equipo pidieron a los participantes colocar nuevamente las imágenes en los lugares correctos en la pantalla de la computadora. Ellos descubrieron que los participantes colocaron con mayor precisión las imágenes incitadas por sus sonidos mientras dormían, en la ubicación correcta que las que no lo fueron. Pero, los participantes no podían adivinar qué sonidos les fueron presentados mientras dormían, y un grupo control que permaneció despierto durante todo el estudio no mejoró en nada su precisión la segunda vez. En conjunto, estos hallazgos indican que el procesamiento de la memoria durante el sueño puede ser altamente específico –y que, cuando estamos dormidos, recordatorios auditivos pueden ser utilizados para reactivar y fortalecer recuerdos individuales que registramos cuando estábamos despiertos.

Artículo #8: "Strengthening Individual Memories by Reactivating Them During Sleep," por J.D. Rudoy; J.L. Voss; C.E. Westerberg; K.A. Paller en Northwestern University en Evanston, IL; J.L. Voss en Beckman Institute en Urbana, IL.


El Asombroso Genoma del Maíz: Los científicos han secuenciado el extremadamente complejo genoma de la planta del maíz, uno de nuestros cultivos más antiguos y más importantes. Este logro deberá resultar en un nuevo entendimiento más profundo de la genética de las plantas así como un mayor progreso en el mejoramiento de cultivos que son más sustentables ecológicamente o más adecuados para ciertos climas. Este ejemplar de Science contiene cinco artículos relacionados, uno reportando la secuencia en sí misma, tres estudios de apoyo, y un Perspectiva que aborda el paquete de investigación en su totalidad.


La Secuencia de la Línea B73 del Maíz: El genoma de la línea B73 endogámica del maíz, el cual ha sido secuenciado por Patrick Schnable y colegas, deberá ayudar a resolver un número de viejas interrogantes, incluyendo el impacto de secuencias móviles de ADN llamadas elementos transponsables y cómo el genoma del maíz moderno evolucionó después de que dos genomas ancestrales se fusionaron. B73 es frecuentemente utilizado para desarrollar nuevas líneas de maíz alimenticio, y su secuencia genómica deberá aportar también marcadores genéticos que podrían ayudar a los productores de plantas o compañías productoras de semillas a desarrollar cuidadosamente cultivos a la medida, que tienen por ejemplo, contenido nutricional más alto, o que requieren menos fertilizante. Los investigadores identificaron y ubicaron más de 32,000 genes, y determinaron que casi 85 por ciento del genoma está compuesto por cientos de familias de elementos transponsables. Estos elementos afectan la composición, tamaño y posición de los centrómeros, los puntos que conectan las dos mitades de cada cromosoma y que juegan un papel crítico en la división celular. Los autores también describen cómo las pérdidas de genes entre regiones duplicadas del genoma estuvieron muy probablemente involucradas en la reducción por pares del número de copias de cromosomas en el estado antiguo de la planta, reduciéndolos de cuatro a dos. La secuencia del B73 "promete avanzar la investigación básica y facilitar los esfuerzos para satisfacer la creciente necesidad mundial de alimento, pienso, energía e insumos industriales en una era de cambio climático global", escriben los investigadores.

Artículo #17: "The B73 Maize Genome: Complexity, Diversity, and Dynamics," por P.S. Schnable en Iowa State University en Ames, IA y colegas. Favor de ver el artículo para obtener una lista completa de los autores.

Artículo #5: "Solving the Maze," por C. Feuillet en INRA en Clermont-Ferrand, Francia; K. Eversole en Alliance for Animal Genome Research en Bethesda, MD.

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