[ Back to EurekAlert! ] Public release date: 19-Jan-2012
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Los investigadores definen la hoja de ruta Seguridad Alimentaria - Cambio Climático en Science

WASHINGTON (19 de enero) — Mientras en el último mes las negociaciones sobre el clima tuvieron un buen avance en la ayuda a los agricultores para adaptarse al cambio climático y reducir el impacto climático de la agricultura, un grupo de expertos internacionales en agricultura, en un artículo publicado en enero, en la edición 20 de la revista Science, urgen a los científicos a poner las bases para una acción más decisiva sobre seguridad alimentaria mundial en las negociaciones medioambientales de 2012.

“La agricultura mundial se está viendo afectada por el cambio climático, y en menos de 15 años la población mundial aumentará en mil millones de personas”, ha afirmado al respecto Sir John Beddington, autor del artículo ‘What Next for Agriculture After Durban?’ “Es necesario que los políticos y los científicos trabajen juntos y con rapidez en el diseño del itinerario hacia un sistema alimentario mundial sostenible.”

“Muchas prácticas agrícolas prometen un descenso de los riesgos relacionados con la producción alimentaria y las emisiones de gases con efecto invernadero, al mismo tiempo que se protegen los bosques y otros recursos naturales”, ha manifestado el profesor Tekalign Mamo, del Ministerio de Agricultura de Etiopia, que habló en diferentes actos oficiales durante las reuniones de Durban. “Pero las políticas existentes no impulsan suficientemente estos enfoques sostenibles, ni tampoco preparan bastante al sector agrícola mundial para el cambio climático.”

Beddington y sus coautores advirtieron que, en los preparativos para la reunión de diciembre de 2011 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), se mostraba un fuerte impulso político para lanzar un nuevo programa de trabajo sobre adaptación agrícola al cambio climático y mitigación del mismo, bajo el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (OSACT) del CMNUCC. Así, un grupo de ministros de agricultura africanos presentó un llamamiento a la acción sobre agricultura climáticamente inteligente, al que respondieron científicos de 38 países a través de la Declaración de Wageningen en octubre.

En Durban, muchas figuras públicas invitaron a actuar en agricultura, como el ex Secretario General de la ONU Kofi Annan, el Presidente de Sudáfrica Jacob Zuma, la ex Presidente de Irlanda Mary Robinson y el Primer Ministro de Etiopia Meles Zenawi. Más de 500 personas se reunieron en el tercer Día de la Agricultura y el Desarrollo Rural (ARDD), en el que Beddington presentó las actuaciones fundamentales para evitar un futuro en el que un clima extremo produzca una sucesión de crisis alimentarias.

Sin embargo, la integración de la agricultura en el proceso de negociación del cambio climático se ha producido lentamente, mientras el cambio climático y otras fuerzas que afectan a la seguridad alimentaria, principalmente el rápido crecimiento de la población, están ocurriendo de manera mucho más rápida. “Ya en 2009 en Copenhague redactamos el texto de negociación para la agricultura”, explicó el Dr. Mohammed Asaduzzaman, Director de Investigación en el Instituto de Estudios para el Desarrollo de Bangladesh, que sirve en la delegación de su país a la CMNUCC. “Ya es hora de emprender el programa de trabajo del OSACT, para que las partes puedan sopesar los riesgos y los beneficios de las diferentes opciones políticas y de financiación.”

Los acuerdos de Durban abrieron la puerta a la agricultura. Las futuras negociaciones tendrán en cuenta las “acciones sectoriales” sobre cambio climático, que podrían incluir las relacionadas con el sector agrícola. Se ha fijado además la fecha tope del 5 de marzo para la presentación de pruebas al OSACT del intercambio de puntos de vista sobre agricultura. Como una de las principales causas de la deforestación, es probable que se trate la agricultura en los detalles de la negociación de REDD+ (Reducing Emissions from Deforestation and Forest Degradation). Beddington y sus colegas llamaron a esto un “buen primer paso”, aunque su perspectiva es más corta de lo necesario. Ellos piden a los científicos que asuman un papel más destacado en el apoyo a los procesos políticos nacionales y mundiales, para asegurar que las reuniones de 2012 cuentan con datos claros de cómo el cambio climático pone en peligro la seguridad alimentaria y sobre lo que se puede hacer para evitar una catástrofe.

Al esbozar las oportunidades de los científicos para ayudar a las negociaciones CMNUCC, los autores destacan las siete recomendaciones de políticas hechas en noviembre de 2011 por la Comisión sobre Agricultura Sostenible y Cambio Climático. Muchos de los autores forman parte de la Comisión que preside Beddington. “Los científicos tienen la responsabilidad de mostrar a los que toman las decisiones lo que entendemos por ‘agricultura climáticamente inteligente’ y por ‘intensificación sostenible’ y cómo estas estrategias son cruciales para el éxito de cualquier esfuerzo de mitigación y de adaptación al cambio climático”, ha manifestado al respecto el Dr. Adrián Fernández Bremauntz, Asesor de Sostenibilidad en la Universidad Metropolitana de México, y miembro también de la Comisión.

“Los científicos cuentan con grandes oportunidades este año para proporcionar las pruebas requeridas para generar rápidamente nuevas inversiones y políticas que aseguren que la agricultura pueda adaptarse al impacto del cambio climático —y sobre las formas en las que se puede mitigar la producción de emisiones de gases con efecto invernadero”, ha añadido el profesor Bob Scholes del Consejo para la Investigación Científica e Industrial de Sudáfrica, que pronunció el discurso principal en el Día de los Bosques en Durban, en que se destacaban los vínculos entre la silvicultura y la agricultura. "Los científicos pueden trabajar sobre los acuerdos de Durban para REDD+, para así describir claramente las estrategias de adaptación y mitigación que abarquen la agricultura y la silvicultura y mejoren la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia."

“La ventana de la oportunidad para evitar una crisis humanitaria, medioambiental y climática se está cerrando rápidamente y necesitamos mejor información y mejores herramientas para gestionar los compromisos en cómo hacemos crecer nuestros alimentos y en cómo usamos nuestros recursos”, ha dicho la profesora Molly Jahn de la Universidad de Wisconsin-Madison. “Se necesita una actuación urgente, dentro y fuera del CMNUCC, para hacer frente a la amenaza que supone el cambio climático para la agricultura y la seguridad alimentaria.” Jahn compartirá este análisis en un simposio sobre cambio climático y seguridad alimentaria en la National Conference on Science, Policy and the Environment que se celebra hoy en Washington. Previamente, durante esta misma semana, ella también destacó el lanzamiento de dos iniciativas mundiales de investigación para mejorar la producción de maíz y de trigo impulsadas por el CGIAR Consortium of International Agricultural Research Centers.

Jahn y otros autores del artículo de Science ven la necesidad de una “investigación más integrada” centrada en las prácticas agrícolas sostenibles que sean adecuadas para las “diferentes regiones, sistemas de cultivo y paisajes”, especialmente en los países con bajos ingresos en los que se espera que el cambio climático plantee el mayor reto. El objetivo, dicen los autores, es conseguir un “espacio operativo seguro” en el que los agricultores puedan producir suficientes alimentos para satisfacer las necesidades mundiales, al mismo tiempo que se adaptan a las distintas tensiones climáticas y minimizan el impacto ambiental de la producción alimentaria.

El artículo de Science indica algunas oportunidades de la comunidad investigadora para proporcionar conocimientos que podrían llevar más atención y recursos hacia el vínculo crítico entre el cambio climático y la producción alimentaria. Por ejemplo, los científicos pueden ayudar a identificar sólidas oportunidades para investigar en mitigación y adaptación agrícola con financiación ahora disponible a través del Fondo de Adaptación del Protocolo de Kioto, el Mecanismo de Desarrollo Limpio de la ONU y el Fondo Verde para el Clima, que ha destinado US100.000 millones de dólares para países en desarrollo. También pueden ayudar a la inclusión de la agricultura en los planes de acción nacionales para la mitigación y adaptación al cambio climático que se están desarrollando bajo los auspicios del CMNUCC.

En general, los autores creen que los científicos deben ayudar a mejorar “la comprensión general de las prácticas agrícolas que aportarán múltiples beneficios” en zonas de mitigación y adaptación al cambio climático, seguridad alimentaria mundial y REDD.

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