[ Back to EurekAlert! ] Public release date: 11-May-2012
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European Society for Radiotherapy and Oncology (ESTRO)

Escasean las investigaciones sobre los pacientes de cáncer de más de 70 años y no existen ensayos clínicos para este colectivo

Barcelona, España: En una sesión especial que se ofrecerá hoy (viernes) en la 31ª conferencia de la Sociedad Europea de Radiología Terapéutica y Oncología (ESTRO 31) [1] se presentará una investigación que demuestra que casi la mitad de los trece mil pacientes de cáncer de cabeza y cuello estudiados padecía simultáneamente otros problemas de salud. En esta sesión se destacará el efecto de la bomba de relojería demográfica que supone el envejecimiento creciente de la población y cómo debe abordar la investigación el problema de la comorbilidad (la existencia de otros trastornos o enfermedades en el momento del inicial del cáncer) en los pacientes de edad avanzada.

La Dra. Charlotte Rotbøl Bøje, del Hospital Universitario de Aarhus (Dinamarca), expone en este congreso los resultados de un análisis de comorbilidades de 12.956 pacientes incluidos en la base de datos danesa DAHANCA (que incluye todos los casos de cáncer de cabeza y cuello diagnosticados entre 1992 y 2008), según el cual se ha comprobado que el 44% presentaba, al menos, una comorbilidad.

En su intervención, la investigadora danesa destaca que es fundamental que los médicos realicen una evaluación adecuada de las comorbilidades a la hora de decidir cuál es el tratamiento adecuado para los pacientes de edad avanzada con cáncer de cabeza y cuello. Es frecuente que estos pacientes hayan consumido durante largo tiempo tabaco y/o alcohol, que, además de su efecto carcinógeno, también puede provocar trastornos pulmonares, cardiacos y cerebrovasculares.

El análisis de la Dra. Rotbøl Bøje junto al Dr. Jens Overgaard, investigador del mismo hospital, ha permitido comprobar que las comorbilidades más frecuentes eran las de enfermedades cerebrovasculares (11%), enfermedades pulmonares crónicas (11%) y enfermedades cardiovasculares (10%). La edad avanzada aparece asociada de manera significativa con las comorbilidades, pero no se observan diferencias por género. Las tasas de supervivencia y los riesgos de fallecimiento también resultan estar muy correlacionados con las comorbilidades. La media de edad de los pacientes era de 62 años; el más joven tenía 10 años y el mayor de todos, 100. Los hombres representaban el 73% de los pacientes estudiados. La información sobre las comorbilidades se extrajo del Registro Nacional de Pacientes, que contiene los diagnósticos de ingreso de los servicios de admisión y de consultas externas de todos los hospitales daneses.

"Nuestro análisis ha demostrado la importancia de adoptar un enfoque multidisciplinario ante el cáncer en los ancianos –detalla la Dra. Rotbøl Bøje-, en especial a la hora de seleccionarlos para ensayos. A menudo padecen otros trastornos de salud que requieren tratamiento, algo que hay que tomar en cuenta en el diseño de los ensayos. Necesitamos ensayos que se centren en pacientes de edad avanzada, que se encuentren tanto en buena forma como en una estado de fragilidad".

"Existen ciertos problemas en el tratamiento de las personas de edad avanzada con radioterapia, pero estos no se deben únicamente a su edad cronológica, sino también a la existencia de una mayor comorbilidad entre los ancianos. Esto –en opinión de la investigadora danesa- puede afectar a la calidad de vida y provocar interrupciones del tratamiento y hospitalización. Consideramos fundamental llevar a cabo una evaluación precisa de las comorbilidades antes de iniciar el tratamiento en las personas de edad avanzada, para decidir cuál es el mejor tratamiento y el más adecuado para este colectivo de pacientes."

En los países desarrollados, la mitad de la cifra total de cánceres se diagnostica en pacientes de 70 años o más, y para el 2050 la mayoría de los ancianos vivirá en los países en desarrollo [2]. La sesión no se limitó solo a destacar el problema de las comorbilidades, sino también la escasa investigación específica sobre los pacientes de cáncer de más de 70 años y sobre la ausencia de ensayos clínicos sobre este colectivo.

Así, en otra presentación, el profesor David Sebag-Montefiore, del Instituto de Oncología St. James de la Universidad de Leeds (Reino Unido), aporta más pruebas sobre la necesidad de realizar esa evaluación en los pacientes de edad avanzada. "Está muy claro –afirma Sebag-Montefiore- que tenemos que investigar más para determinar cuáles son los tratamientos óptimos para una población envejecida y sus trastornos concomitantes asociados. Tenemos que conseguir un buen equilibrio y evitar tanto los déficits como los excesos de tratamiento inadecuados".

Actualmente, para decidir si un paciente está en condiciones de someterse a un tratamiento concreto, los médicos se basan en la experiencia clínica, el conocimiento del historial médico completo del paciente, y una evaluación de la gravedad de las comorbilidades. Pero, en opinión de este investigador, esto no siempre resulta suficiente y hacen falta más estudios que ayuden al cuerpo médico a definir la mejor manera de seleccionar a los pacientes para cada tratamiento específico.

Para Sebag-Montefiore, "aunque el tratamiento de un paciente no se debe determinar exclusivamente en función de su edad, debemos tener en cuenta el hecho de que aspectos como la duración del tratamiento, a menudo de cinco a seis semanas, y el tiempo necesario para desplazarse hasta los centros oncológicos pueden representar un esfuerzo mucho mayor para una persona de edad avanzada. Y aunque la mayor parte de los ensayos carece de techo de edad, muchos estudios excluyen a los pacientes con comorbilidades, con lo cual la media de edad de dichos ensayos es por lo general significativamente inferior a la de la población general. Por lo tanto, es urgente que diseñemos estudios que aborden estos problemas para poder ofrecer el mejor tratamiento basado en la evidencia a una población que envejece".

La quimioterapia también plantea problemas a las personas mayores, asegura la Dra. Laura Biganzoli, del Hospital de Prato (Istituto Toscano di Tumori, Prato, Italia). "Las recomendaciones de tratamiento se basan en buena medida en análisis retrospectivos limitados de subgrupos de ensayos más amplios y en la extrapolación de los resultados de estudios realizados sobre pacientes más jóvenes. Esto resulta claramente inadecuado, ya pues la biología del cáncer de mama difiere en las pacientes de edad avanzada, la tolerancia al tratamiento varía, y los problemas de las comorbilidades siempre están presentes".

Solo dos estudios publicados han evaluado prospectivamente el papel de la quimioterapia en pacientes de cáncer de mama de edad avanzada, y un estudio retrospectivo ha identificado un mayor riesgo de fallecimientos asociados al tratamiento en las mujeres ancianas. "Aparte de la falta de ensayos clínicos dedicados a los pacientes mayores", apunta la Dra. Biganzoli, "también necesitamos diseñar estudios para los vulnerables y frágiles".

En radioterapia, infratratar después de la cirugía conservadora de la mama es algo frecuente, afirma. "El ensayo CALGB [3] 9343 ha demostrado que el hecho de no administrar radioterapia a las mujeres en una fase temprana del cáncer de mama, con tumores con receptores de estrógenos positivos, que se habían sometido a una cirugía conservadora de la mama y estaban tomando tamoxifeno, no incidía en la supervivencia pero conllevaba un mayor riesgo de recidiva local", indica Briganzoli.

En este sentido, añade: "Los autores concluyeron que no tratar con radioterapia a mujeres del colectivo de pacientes mayores de 70 años era una opción razonable. Sin embargo, creo que es importante discutir esos datos con las pacientes, y que la decisión final tome en cuenta sus preferencias individuales".

La unidad hospitalaria de la Dra. Biganzoli trabaja en estrecha colaboración con geriatras para realizar una evaluación adecuada previa al tratamiento de las pacientes de edad avanzada. "También estamos realizando ensayos clínicos para identificar herramientas de detección precisas del deterioro geriátrico y para encontrar biomarcadores de fragilidad. Sin las pruebas que pueden aportar esos ensayos, por mucho que intentemos hacerlo lo mejor posible, con frecuencia trabajamos a oscuras", concluye.

Para el profesor Vicenzo Valentini, oncólogo radioterápico del Policlínico Universitario A. Gemelli de Roma y presidente de ESTRO, "estas tres ponencias subrayan las dificultades de los médicos que tratan a los pacientes de edad avanzada. No es solo el problema de la comorbilidad; además, la ausencia de ensayos diseñados específicamente para ancianos significa que los resultados de estudios realizados sobre grupos de edad totalmente distintos a menudo se extrapolan a este colectivo. Debido a lo cual pueden recibir un tratamiento inadecuado - tanto falta de tratamiento, como una toxicidad inaceptable".

"El cambio demográfico refuerza la importancia de encontrar estrategias de tratamiento para los ancianos basadas en la evidencia médica", concluye.

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Resúmenes número E31-1587, E31-1531, y E31-1558: 14:30, viernes 11 de mayo, Auditorio

[1]Este año, la conferencia de la Sociedad Europea de Radiología Terapéutica y Oncología (ESTRO) se celebra paralelamente al Congreso Mundial de Braquiterapia, en Barcelona, del 9 al 13 de mayo.

[2] Datos de la Sociedad Internacional de Oncología Geriátrica

[3] El Grupo de Cooperación sobre Cáncer y Leucemia (Cancer and Leukaemia Co-operative Group, CALGB).

La investigación de la Dra. Rotbøl Bøje ha sido financiada por el Grupo Danés del Cáncer de Cabeza y Cuello (DAHANCA), El centro de Investigación en Intervención en Radio-oncología de la Fundación Lundbeck (CIRRO) y la Universidad de Aarhus.



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