[ Back to EurekAlert! ] Public release date: 10-May-2012
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Lo más destacado del ejemplar de Science del 11 de mayo

El Calendario Astronómico Maya Más Antiguo del que se Tenga Conocimiento: Una habitación pintada en un templo Maya en Guatemala muestra récords numéricos de ciclos lunares y posiblemente planetarios, reportan investigadores. Los jeroglíficos son del siglo IX, haciendo a este calendario varios siglos más antiguo que aquellos de los Códices Mayas, los cuales fueron escritos en libros de papel de cortezas. Estos libros datan del periodo Postclásico tardío, pero precursores del periodo clásico no habían sido encontrados hasta ahora. William Saturno y colegas describen la habitación, la cual es parte de un complejo residencial más grande en Xultun, Guatemala y parece tener cálculos similares en dos de sus paredes. Gran parte del cuarto ha sido dañado por saqueadores, pero varias figuras humanas pintadas y varios jeroglíficos negros y rojos han sido conservados. La pared del este contiene cálculos en relación con el ciclo lunar. Los cálculos en la pared norte son más enigmáticos pero podrían relacionarse con Marte, Mercurio y posiblemente Venus. Los autores notan que una meta de los encargados del calendario maya, deducida a partir de estudios de los códices, era el buscar la armonía entre los eventos celestes y los rituales sagrados. Ellos especulan que las pinturas de Xultun podrían haberse utilizado para propósitos similares.

Artículo #13: "Ancient Maya Astronomical Tables from Xultun, Guatemala," por W.A. Saturno; F. Rossi de Boston University en Boston, MA; D. Stuart de University of Texas, Austin en Austin, TX; A.F. Aveni de Colgate University en Hamilton, NY.


El Planeta que Kepler No Vio: Un análisis de datos provistos por la nave espacial Kepler, la cual ha estado monitoreando la brillantez de aproximadamente 150,000 estrellas y evidencia de planetas pasando frente a ellos, ha resultado en el descubrimiento de al menos un planeta más que no había sido identificado originalmente por el Equipo Kepler. David Nesvomy y colegas habían estado monitoreando el tránsito, o pasaje alrededor de una estrella, de un posible planeta identificado por Kepler, conocido como KOI-872, cuando notaron ciertas variaciones en su tiempo de tránsito. Dichas variaciones en los tiempos de tránsito, o TTVs (por sus siglas en inglés), son con frecuencia causadas por perturbaciones gravitacionales que se originan desde otro cercano planeta. Entonces, con base en las TTVs de KOI-872, Nesvomy y los otros investigadores argumentan que otro planeta está también orbitando la estrella principal cada 57 días, aunque no pasa frente a la estrella en relación al ojo de Kepler. Los investigadores también sugieren la presencia de un tercer planeta, aproximadamente 1.7 veces la masa de la Tierra, orbitando esa misma estrella principal cada 6.8 días aunque no pueden aún confirmar su existencia. Las órbitas de estos dos planetas confirmados –uno identificado por el Equipo Kepler y el otro notado por estos investigadores – son reminiscentes de la disposición ordenada de las órbitas en nuestro sistema solar, según Nesvomy y sus colegas. Un artículo Perspective por parte de Norman Murray explica estos descubrimientos con mayor detalle.

Artículo #19: "The Detection and Characterization of a Non-Transiting Planet by Transit Timing Variations," por D. Nesvorný de Southwest Research Institute en Boulder, CO; D.M. Kipping de Harvard- Smithsonian Center for Astrophysics en Cambridge, MA; L.A. Buchhave de University of Copenhagen en Copenhagen, Dinamarca; L.A. Buchhave de Natural History Museum of Denmark en Copenhagen, Dinamarca; G.Á. Bakos; J. Hartman de Princeton University en Princeton, NJ; A.R. Schmitt de Citizen Science en Boston, MA.

Artículo #20: "Evidence of Things Not Seen," por N.W. Murray at University of Toronto en Toronto, ON, Canadá.


Alelos Más Raros Desde el Boom de la Población Humana: El número de raras variantes de genes en la población humana se ha incrementado conforme el tamaño de la población ha explotado durante los últimos 10,000 años, reportan investigadores. Los hallazgos tienen implicaciones para modelos genéticos que estimulan cambios en la población humana, dado que estos modelos son típicamente basados en un número relativamente pequeño de genomas totalmente secuenciados. Es bien sabido que la población humana se ha expandido al menos en tres órdenes de magnitud en las pasadas 400 generaciones, con las cosas realmente despegando en los últimos 2,000 años. Pero, el efecto de ese crecimiento en nuestros genomas ha sido menos claro. Utilizando datos genómicos humanos, Alon Keinan y Andrew Clark examinaron los efectos del crecimiento de la población en nuestra habilidad para detectar raras variantes genéticas. Ellos descubrieron que el número de variantes raras dentro del genoma humano es mucho mayor que lo vaticinado por modelos genéticos de población que no tomaron en cuenta este rápido ritmo de crecimiento de población, o como se determinó a partir de estudios empíricos con muestras de tamaño relativamente pequeño. En cambio, los estudios de poblaciones más grandes, los cuales incorporan esta alta tasa de crecimiento, son mejores en identificar frecuencias de mutación.

Artículo #16: "Recent Explosive Human Population Growth Has Resulted in an Excess of Rare Genetic Variants," por A. Keinan; A.G. Clark de Cornell University en Ítaca, NY.


Una Interacción Solar Más Débil, Más Lenta: El sol está moviéndose a través del espacio interestelar más lentamente que lo que se pensaba anteriormente, y parece tener una interacción más débil con el resto de la galaxia, reporta un nuevo estudio. Nuestro sistema solar se mueve rápidamente a través del espacio, viajando dentro de una burbuja de viento solar y campo magnético llamada la heliósfera. El límite de la heliósfera, en donde el viento solar interactúa con el resto de la galaxia, marca la orilla del sistema solar. Utilizando nuevas mediciones del Explorador de la Frontera Interestelar de NASA, una pequeña nave espacial que está generando remotamente imágenes de la naturaleza de interacciones de partículas en la orilla de nuestro sistema solar, David McComas y colegas confirman que el movimiento relativo del Sol con respecto al medio interestelar es más lento y en una dirección un tanto distinta. Además, a esta velocidad más lenta, la interacción del Sol con la heliósfera es más débil que lo que los científicos habían creído en el pasado, como es evidenciado por la falta de lo que los astrónomos llaman "arco de choque". Un arco de choque es la onda de choque firme que se forma cuando el medio interestelar abruptamente desacelera antes de chocar con la heliósfera, como cuando un jet supersónico produce un fuerte estruendo sónico conforme viaja a través del aire. El descubrimiento cuestiona la posición sostenida durante largo tiempo de que un arco de choque interestelar existe a contracorriente de la heliósfera, y podría tener implicaciones sobre cuánta radiación (en la forma de rayos cósmicos galácticos) entra a nuestro sistema solar.

Artículo #18: "The Heliosphere's Interstellar Interaction: No Bow Shock," por D.J. McComas de Southwest Research Institute en San Antonio, TX; D.J. McComas de University of Texas at San Antonio en San Antonio, TX; D. Alexashov; V. Izmodenov de Moscow State University en Moscú, Rusia; D. Alexashov; V. Izmodenov de Russian Academy of Sciences en Moscú, Rusia; M. Bzowski de Polish Academy of Sciences en Varsovia, Polonia; H. Fahr de University of Bonn en Bonn, Alemania; J. Heerikhuisen; N. Pogorelov; G.P. Zank de University of Alabama at Huntsville en Huntsville, Alabama; M.A. Lee; E. Möbius; N.A. Schwadron de University of New Hampshire en Durham, NH; E. Möbius de Los Alamos National Laboratory en Los Alamos, NM.

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