Public Release:  La radioterapia para cáncer de cabeza y cuello que preserva células madre

European Society for Radiotherapy and Oncology (ESTRO)

Un grupo de investigadores de Países Bajos, Estados Unidos y Canadá cree haber encontrado la manera de evitar dañar las glándulas salivales durante el tratamiento radiológico del cáncer de cabeza y cuello. Este hallazgo podría mejorar la calidad de vida de los 500.000 pacientes al año afectados por la enfermedad en todo el mundo.

En la presentación de sus resultados ante la 31ª conferencia de la Sociedad Europea de Radiología Terapéutica y Oncología (ESTRO 31) [1], estos investigadores han asegurado que han descubierto que las células madre esenciales para regenerar las glándulas parótidas (las glándulas salivales más voluminosas) están situadas en su mayoría en sus conductos principales, y que se pueden proteger fácilmente durante la radioterapia o, al menos, someter a una dosis mínima de radiación. "Esto reduciría significativamente las complicaciones derivadas de la radioterapia para el cáncer de cabeza y cuello", ha señalado el Dr. Peter van Luijk, investigador asociado del Centro Médico Universitario de Groningen (Países Bajos) y uno de los autores del estudio.

Alrededor del 40% de los pacientes de cáncer de cabeza y cuello tratados sufren los molestos efectos secundarios del síndrome de sequedad bucal, un trastorno que puede aparecer cuando las glándulas parótidas dejan de funcionar correctamente debido a los daños causados por la radiación. Este síndrome causa dificultades para comer, dormir, hablar, pérdida de piezas dentales y problemas de higiene bucal que reducen la calidad de vida, inducen al aislamiento social y hacen difícil seguir trabajando. Los intentos de tratar el síndrome de sequedad bucal y sus consecuencias pueden costar cientos o incluso miles de euros por paciente y año, y además la mayoría de ellos son insuficientes.

El Dr. Van Luijk ha explicado así cómo abordó este problema: "La disfunción de la glándula parótida tras la radioterapia para el cáncer de cabeza y cuello era, y sigue siendo, un grave problema clínico. Durante la radioterapia, los intentos de minimizar el riesgo de esta complicación se han focalizado en reducir la dosis media aplicada a la glándula salival, suponiendo que daba igual la zona de la glándula donde se redujera la irradiación. Pero a la luz de la anatomía de la glándula salival, esto no parece lógico y, de hecho, en estudios anteriores descubrimos que la reducción de la dosis de radiación en ciertas partes de la glándula permitía que la glándula parótida se regenerara, mientras que la reducción en otras partes de la glándula no lo permitía. En consecuencia, decidimos investigar la razón de estas diferencias regionales. Partimos de la hipótesis de que nuestras observaciones se podrían explicar por una distribución no uniforme de las células madre necesarias para el mantenimiento a largo plazo de la función del órgano y afectadas por la irradiación."

El Dr. Van Luijk y el resto del equipo investigaron la ubicación de las células madre y los efectos de la radioterapia sobre regiones concretas de la glándula, primero en ratones y ratas modelo, y luego en tejido de glándulas salivales y parótidas de pacientes (tras su consentimiento informado) sometidos a una intervención de cuello por un cáncer de cabeza y cuello.

Comprobaron que en el tejido de ratones, ratas y humanos, las células madre se situaban predominantemente en los conductos principales de la glándula parótida. "Hemos comprobado en estudios anteriores que esas células madre, si se transplantan después de la irradiación, son capaces de regenerar una glándula parótida", explica el Dr. Van Luijk.

La disección de la glándula parótida de una rata y el cultivo de las diversas partes de la glándula en placas Petri demostró que la mayor concentración de células madre capaces de regenerar la glándula se situaba en el centro, donde se hallan los conductos de mayor tamaño. A continuación, los investigadores dirigieron haces de radiación de alta precisión hacia esa parte central en ratas vivas, y observaron que provocaba una reducción excesiva de la producción de saliva, a diferencia de los efectos mínimos observados tras la irradiación de otras zonas de la glándula.

El Dr. Van Luijk lo explica de este modo: "La posición de las células madre en las ratas se corresponde con la extensión cráneo-ventral de la glándula en el ser humano, en la que el conducto excretor sale de la glándula por el lado ventral, es decir, el que mira hacia fuera. De manera que, aunque las glándulas tengan formas distintas en las ratas que en los seres humanos, las células madre se ubican exactamente en la misma estructura anatómica".

Más adelante los investigadores comprobaron su hipótesis por medio de un modelo matemático basado en el tratamiento de 36 pacientes, que les permitió calcular la función esperada de la glándula parótida en virtud de la dosis aplicada a las células madre.

"Fue emocionante observar que la dosis aplicada a la extensión cráneo-ventral de la glándula que contiene los conductos principales era sumamente predictiva del daño a la producción de saliva. Comprobamos además que se podía reducir en un 50% aproximadamente la dosis aplicada a esta parte de la glándula sin incrementar la dosis media aplicada al conjunto de la glándula, ni la dosis administrada a otras estructuras críticas de la zona de la cabeza y el cuello, y además sin comprometer una cobertura adecuada del área diana", señala el Dr. Van Luijk. "Utilizando el modelo matemático, calculamos que con esa reducción de la dosis ninguno de los pacientes sufriría una disfunción de la glándula parótida. Ahora bien, queda por comprobar prospectivamente esta hipótesis en un ensayo clínico randomizado, comparando la función de la glándula parótida en un grupo de pacientes tratados conforme al protocolo actual con un grupo para el que, además, se minimice la dosis administrada a las células madre utilizando la técnica de exclusión de las células madre que proponemos. Esta técnica solo se deberá poner en práctica en las departamentos de oncología radioterápica cuando dicho ensayo demuestre la realidad del beneficio que predice nuestra investigación".

"Nuestros resultados -añade- se pueden entender como una demostración del principio de que el esclarecimiento de los mecanismos biológicos que intervienen en las complicaciones pueden conducir a la identificación de subestructuras críticas en los órganos, lo que puede abrir nuevas oportunidades para reducir los daños al tejido sano. Aunque solo presentemos esto para la glándula parótida, este enfoque también se podría aplicar a los demás órganos."

Los investigadores afirman que es fácil preservar la glándula parótida durante la radioterapia.

"La región de las células madre está situada en el lateral de la glándula que normalmente se encuentra más alejado del área diana que contiene células tumorales. Como el área diana es la única zona que requiere una dosis de radiación alta, esa distancia hace que resulte más fácil evitar la zona de las células madre que evitar otras partes de la glándula", aclara el Dr. Van Luijk.

"A partir de nuestros resultados, formulamos la hipótesis de que evitar la zona de las células madre de la glándula parótida, con un coste de unos 100 euros en horas/persona adicionales, puede prevenir eficazmente la disfunción de las glándulas salivales. Esto permitirá que los pacientes reanuden más rápidamente su vida normal, sin depender de la asistencia sanitaria y las prestaciones sociales. Y, lo que quizás es aún más importante, que los pacientes de cáncer sigan siendo miembros productivos de la sociedad, lo que representa un ahorro muy superior al coste de la medicación. Por último -concluye el investigador holandés- eso mejorará la calidad de vida de los 500.000 pacientes al año en el mundo tratados con radioterapia para el cáncer de cabeza y cuello".

Para el Dr. Bradly G. Wouters, radiobiólogo del Instituto Ontario para el Cáncer, del Hospital Princess Margaret de Toronto (Canadá) y presidente del área de radiobiología del congreso de Barcelona, "este es un estudio clínico emocionante, que ha identificado una región crítica de la glándula salival que contiene las células madre con capacidad de regenerar la glándula y conservar la función en pacientes con cáncer de cabeza y cuello. Mediante la utilización de técnicas de irradiación avanzadas, los investigadores han demostrado que es posible preservar esta región y, en consecuencia, aplicar dosis terapéuticas más elevadas al tumor sin causar más toxicidad a los pacientes".

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Resumen nº: E31-0783, sesión sobre "Lo más destacado de los artículos preferidos" a las 17:30h del jueves 10 de mayo, auditorio.

[1] Este año, la conferencia de la Sociedad Europea de Radiología Terapéutica y Oncología (ESTRO) se celebra paralelamente al Congreso Mundial de Braquiterapia, en Barcelona, del 9 al 13 de mayo.

[2] Investigación financiada con becas de la Universidad de Groningen, la Sociedad Holandesa contra el Cáncer, la Organización Holandesa para la Investigación Científica, la Organización Holandesa para la Investigación y Desarrollo en Salud, el Instituto Nacional de Sanidad.

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