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PUBLIC RELEASE DATE:
11-May-2012

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Contact: Sonia Marques
32-277-59343
European Society for Radiotherapy and Oncology (ESTRO)

La braquiterapia guiada por imagen 3-D contribuye a evitar tener que practicar histerectomías a pacientes de cáncer de cérvix

Barcelona, España: La administración de radioterapia directamente sobre el carcinoma de cérvix utilizando técnicas de imagen en 3D es eficaz para controlar la recidiva y propagación de la enfermedad y, en la mayoría de los casos, evita practicar histerectomías, según la investigación presentada hoy (jueves) en el Congreso Mundial de Braquiterapia [1 & 2].

El Dr. Renaud Mazeron, profesor asociado en el departamento de oncología radioterápica del Instituto Gustave Roussy (Villejuif, Francia), ha presentado un estudio sobre la utilización de la braquiterapia adaptativa guiada por imagen 3D (IGABT) después de un ciclo conjunto de quimioterapia y radioterapia externa (quimio-radioterapia concomitante) en 163 pacientes, tratadas entre 2004 y 2009 en su instituto. El estudio demuestra que se lograron resultados muy superiores a los de épocas anteriores, en las que se empleaban tratamientos distintos. La IGABT no solo fue eficaz para controlar el tumor, sino que además sus efectos secundarios resultaban más aceptables.

En la actualidad, no hay pruebas concluyentes que indiquen si las mujeres con cáncer de cérvix, sobre todo en una fase avanzada (estadio IB o IIB) [3], deben someterse a una extirpación de útero para evitar la reaparición o propagación del cáncer. Este estudio sugiere que las histerectomías podrían ser innecesarias para la mayor parte de las mujeres, a menos que sea evidente que el cáncer ha reaparecido e invadido el útero.

El Dr. Mazeron ha señalado que "la IGABT es una técnica de braquiterapia que utiliza imágenes tridimensionales y que permite, por tanto, adaptar mucho mejor el tratamiento a la zona diana, y al mismo tiempo preservar de la radiación a los órganos sanos que están cercanos al tumor. Nuestro departamento ha sido uno de los pioneros en esta técnica y ya hemos adquirido una experiencia significativa. Los resultados de nuestro estudio no demuestran formalmente que la cirugía no sea necesaria, pues no hemos realizado un estudio randomizado, pero sí que que la IGABT combinada con la quimio-radioterapia obtiene resultados muy superiores a los datos históricos, con altas tasas de control del tumor primario."

"En nuestro instituto, los avances en quimio-radioterapia concomitante e IGABT, y la combinación de ambos, han convencido a los cirujanos de que se puede abandonar la cirugía sistemática. Los datos históricos basados en técnicas clásicas, que administraban radiación externa sin quimioterapia y braquiterapia basada en radiografías (imágenes bidimensionales) que no permitía adaptar el tratamiento a cada caso, muestran que la tasa de control local de un tumor en estadio I solía ser de en torno al 90%, de entre el 60% y el 87% en estadio II, del 44% al 66% en los tumores de estadio III y del 18%-48% en los de estadio IV. En este estudio, alcanzamos una tasa del 92% en un amplio grupo de pacientes con tumores de distintos estadios."

De las 163 pacientes incluidas en el estudio, el 27% tenía cáncer de cérvix en estadio I, el 57% en estadio II, el 12% en estadio III, y el 3% en estadio IV. Se les administró quimio-radioterapia concomitante, seguida de braquiterapia dirigida a la zona tumoral delimitada de forma muy precisa utilizando imágenes de resonancia magnética (IRM) en el 88% de los casos, o de tomografía computerizada (TC) en el 12% de los casos.

Posteriormente a este tratamiento se sometió a sesenta y una (37%) de las mujeres a una histerectomía radical, pero sólo se encontraron células cancerígenas residuales en 13 casos. El Dr. Mazeron asegura que las operaciones se realizaron en parte porque el estudio abarca un periodo de transición, durante el que los cirujanos dejaron de operar rutinariamente a las pacientes de cáncer cervical. "En la actualidad, se propone la cirugía en los casos evidentes de tumor residual después de la quimio-radioterapia y la IGABT. A veces es difícil determinar la remisión completa, y por ese motivo se operó a varias pacientes del estudio, por sospechas clínicas o de imagen de la presencia de un tumor residual, para observar finalmente que se había producido una remisión patológica completa. En la actualidad, los cirujanos de nuestro instituto solo realizan una histerectomía radical después de la quimio-radioterapia y la IGABT unas pocas veces al año y solo después de que la biopsia haya confirmado que persiste parte del tumor. Sin embargo, en otro estudio hemos señalado un peor pronóstico, a pesar de la cirugía, para las pacientes que no responden completamente a la radioterapia o la braquiterapia, debido a un mayor riesgo de metástasis", argumenta.

Tras un seguimiento medio de 36 meses, 45 pacientes sufrieron una recaída, incluida una mujer a la que se le había practicado una histerectomía, y el 70,4% de ellas presentaba metástasis remotas. "Esto demuestra claramente que las metástasis remotas son la principal causa de recaída", confirma el Dr. Mazeron.

Al cabo de tres años, la tasa de supervivencia global y de supervivencia libre de enfermedad era del 84% y del 73% respectivamente. El control del tumor en su localización primaria (control local) disminuía en relación con el tamaño inicial del tumor: 97% los menores de 5 centímetros, 91% los de 5-6 cm y 81% los de 6 cm o más. Sólo un 7,4% de las pacientes sufrió los efectos secundarios graves (grado 3 o 4) pero de esas 12 pacientes, 9 se habían sometido a una histerectomía después de la radioterapia. "Esto constituye un sólido argumento para no someter a cirugía a las pacientes con remisión completa después del tratamiento con quimio-radioterapia concomitante e IGABT", señala el Dr. Mazeron, para quien la IGABT es una técnica emergente. Dos estudios internacionales, uno de los cuales se presentará en la conferencia ESTRO 31 [4] celebrada paralelamente al congreso en Barcelona, confirmarán los resultados del presente estudio.

"La IGABT es el futuro de la braquiterapia para el cáncer de cérvix. Las inversiones financieras potencialmente necesarias no deben desalentar a los oncólogos radioterápicos. Su coste es inferior al de la radioterapia de intensidad modulada, una técnica de radioterapia de haz externo que se ha convertido el estándard para el tratamiento de algunos cánceres. Debemos tener presente que el cáncer de cérvix es un problema de sanidad pública en los países en desarrollo, donde es el segundo cáncer más común en las mujeres, después del cáncer de mama. La IGABT permite una mejora significativa de los resultados. Algunos centros ya están aplicando esta técnica en la India y en el sureste asiático", concluye es investigador francés.

Para la Dra. Christine Haie-Meder, oncóloga radioterápica del Instituto Gustave Roussy y presidenta del Congreso Mundial de Braquiterapia, "la braquiterapia adaptativa guiada por imagen se ha empezado a aplicar recientemente a las pacientes con cáncer de cérvix. Los resultados apuntan a una mejora significativa del control local. Estas series también contribuirán a demostrar la mejora del control local mediante la IGABT. En este contexto, la cirugía complementaria no aporta ninguna contribución adicional a la mejora del control local, y la histerectomía puede incluso incrementar el riesgo de complicaciones."

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Resumen nº: OC 40, "Presentación de artículos sobre ginecología, sesión1", 17:05h el jueves 10 de mayo, sala 111.

[1] Este año, el Congreso Mundial de Braquiterapia se celebra en paralelo a la conferencia de la Sociedad Europea de Radiología Terapéutica y Oncología (ESTRO), en Barcelona, del 9 al 13 de mayo.

[2] La braquiterapia es un tipo de radioterapia interna, que consiste en colocar material radioactivo sólido cerca o dentro del tumor. De esta manera, se administra una alta dosis de radiación directamente al tumor, y sólo una dosis baja a los tejidos normales.

[3] El cáncer de cérvix se clasifica en varios estadios que van del I al IV, con subdivisiones en algunos estadios. En el estadio I, el cáncer se limita al cuello del útero y en el estadio IB es suficientemente grande para verse, en ocasiones, sin microscopio. En el estadio II, el cáncer ya ha empezado a extenderse más allá del cuello del útero y en el estadio IIB, ha invadido el tejido alrededor del cérvix. En los estadios posteriores, III y IV, el cáncer se ha extendido más aún, incluso a otros órganos; los pacientes en una fase muy avanzada de la enfermedad (estadio IIIB y IV) no son candidatos para la cirugía, pues la enfermedad ha invadido la pared pélvica (estadio IIIB) u otros órganos como la vejiga o el recto (estadio IVA). En estos casos, la cirugía no podría eliminar la totalidad del tumor.

[4] Los dos estudios son:



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