Public Release:  Fármacos modificadores del estado de ánimo humano también alteran comportamiento de peces

American Association for the Advancement of Science

Cantidades traza de fármacos en ríos y arroyos inspiran cambios en vida salvaje

Productos farmacéuticos que acaban en los canales fluviales del mundo después de ser excretados, enjuagados y tratados en plantas de tratamiento de aguas residuales podrían resultar en impactos ecológicos inesperados, según un nuevo estudio de percas europeas salvajes. Tomas Brodin y colegas de la Universidad de Umeå en Suecia descubrieron que los peces comían más rápido, se volvían más audaces y actuaban menos sociales tras ser sometidos a un fármaco moderador de la ansiedad, conocido como Oxazepam.

El fármaco psiquiátrico es utilizado para tratar la ansiedad en humanos. Pero, residuos de Oxazepam a menudo terminan en los sistemas acuáticos naturales, corriente abajo de las plantas de tratamiento de aguas residuales, en donde sus efectos en ecosistemas han sido desconocidos. Ahora, Brodin y los otros investigadores han administrado dosis de Oxazepam a percas salvajes en cantidades equivalentes a aquellas halladas en ríos y arroyos suecos, y sus resultados sugieren que aún en pequeñas cantidades del fármaco puede alterar el comportamiento y las tasas de búsqueda de comida de estos peces.

El reporte relacionado aparece en el ejemplar del 15 de febrero de la revista Science, la cual es publicada por AAAS, la sociedad científica no lucrativa.

"Mientras estaban solos, los peces que fueron expuestos a Oxazepam se atrevieron a dejar su refugio seguro y entrar a áreas novedosas, potencialmente peligrosas", explicó Brodin. "En contraste, los peces no expuestos se quedaron escondidos en su refugio. Los peces expuestos parecieron mucho menos estresados y miedosos, comportándose más calmados y más atrevidos".

Las percas que fueron expuestas al fármaco también devoraron su comida más rápidamente que los peces no expuestos - una peculiaridad de comportamiento que los investigadores dicen podría alterar la composición de las especies en el agua y conllevar a eventos ecológicos tales como un mayor florecimiento de algas, a lo largo del tiempo.

Dado que los peces son generalmente piezas integrales de sus redes alimentarias, cambios en sus patrones alimenticios podrían alterar los balances ecológicos, según los investigadores.

Los peces a los que se les dio Oxazepam durante el estudio también se volvieron anti-sociales, distanciándose de otras percas y poniéndose a sí mismos bajo mayor riesgo de depredación. "Percas que fueron expuestas a Oxazepam perdió interés en pasar el tiempo con el grupo, y algunas incluso se quedaron tan lejos del grupo como les fue posible", explicó Brodin.

Los peces en el estudio acumularon concentraciones del fármaco en sus tejidos musculares que fueron comparables a aquellas en los peces salvajes, según los investigadores. Por lo que es probable que los peces en las aguas superficiales suecas, varios de los cuales son expuestos a dosis similarmente diluidas de Oxazepam, podrían estar experimentando cambios en su comportamiento y tasas alimenticias también, dicen ellos.

Este estudio de Brodin y sus colegas seleccionaron un fármaco psiquiátrico particular que ha sido hallado en sistemas naturales. Pero un coctel de fármacos real puede ser hallado en las vías fluviales del mundo, volviendo el descubrimiento de los efectos de Oxazepam en peces mucho más importante.

Se requieren estudios más comprensivos antes de que puedan deducirse conclusiones generales sobre cómo dichos cambios en el comportamiento inducidos farmacéuticamente podrían afectar ecosistemas, pero estos hallazgos actuales sugieren que la concentración de Oxazepam en las aguas superficiales suecas podrían tener consecuencias ecológicas y evolutivas inesperadas a lo largo del tiempo.

"La solución a este problema no es el dejar de medicar a la gente que está enferma sino tratar de desarrollar plantas de tratamiento de aguas residuales que puedan capturar fármacos ecológicamente peligrosos", concluyó Jerker Fick, un coautor del reporte de Science, en un boletín de prensa de la Universidad de Umeå.

El reporte de Brodin et al. fue patrocinado por un Premio para un Joven Investigador otorgado por la Universidad de Umeå, el Consejo de Investigación Sueco Vetenskapsrådet y FORMAS, y una pequeña beca de comienzo por parte del fuerte entorno de investigación "The environment's chemistry--from molecules to the ecosystem."

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