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Public release date: 14-Mar-2013

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Lo más destacado del ejemplar de Science del 15 de marzo

Atmósfera de Exoplaneta Distante Descrita por su Espectro: Un joven exoplaneta, orbitando una estrella conocida como HR 8799, tiene agua y monóxido de carbono en su atmósfera – pero no metano—dicen los investigadores. Los hallazgos sugieren que un mecanismo formador de planetas, llamado acreción del núcleo, creó al exoplaneta, en vez de otro posible proceso, conocido como inestabilidad gravitacional. Quinn Konopacky y colegas usaron datos del Observatorio Keck en Hawaii para analizar las características espectrales de este exoplaneta, un gigante de de gas con siete veces la masa de Júpiter, llamado HR 8799c. A diferencia de la mayoría de los otros exoplanetas, los cuatro planetas orbitando HR 8799 fueron detectados directamente, lo que significa que su luz fue detectada por separado de la de su estrella anfitriona. Este tipo de detección directa indicó que el HR 8799c fue una gigante gaseosa, orbitando su estrella a una distancia comparable a la distancia de Plutón de nuestro Sol. Pero, el nacimiento de un planeta tan masivo tan lejos de su estrella padre estaba en conflicto con modelos populares de formación planetaria. Los astrónomos habían estado debatiendo cual de los propuestos mecanismos había dado nacimiento al planeta (y de hecho, a todos los exoplanetas); el proceso de acreción del núcleo de múltiples pasos por el cual el gas se acumula lentamente hacia un núcleo planetario, o el escenario de inestabilidad gravitacional en el que el interior y la atmósfera de un planeta son creados simultáneamente. El nuevo análisis de Konopacky y su equipo provee datos de alta resolución sobre la química, la gravedad, y la atmósfera de HR 8799c que fortalece los argumentos para el modelo de formación planetaria a través de acreción del núcleo. Sus hallazgos implican que un proceso de acreción del núcleo, similar al que dio forma a nuestro Sistema Solar – con gigantes de gas desarrollándose lejos del Sol y los planetas rocosos más cercanos a él –también resultó en la formación de HR 8799c.

Artículo #15: "Detection of Carbon Monoxide and Water Absorption Lines in an Exoplanet Atmosphere," por Q.M. Konopacky de University of Toronto en Toronto, ON, Canadá; T.S. Barman de Lowell Observatory en Flagstaff, AZ; B.A. Macintosh de Lawrence Livermore National Laboratory en Livermore, CA; C. Marois de National Research Council of Canada en Victoria, BC, Canadá.


Antes de Decidirse por Dos Alas, las Aves Tenían Cuatro: ¿Cómo desarrollaron las aves modernas la habilidad de volar con sólo dos alas? Un nuevo estudio sugiere que a fin de lograr tal vuelo bípedo, las aves primero habían tenido que deshacerse de dos alas traseras en el curso de su evolución. Recientemente, varios fósiles han mostrado que algunos dinosaurios tenían largas plumas tanto en las extremidades anteriores como en las posteriores. Pero, hasta ahora, ningún ejemplo de este plan de cuerpo con cuatro alas había sido descrito en aves – o incluso en sus parientes más recientemente extintos. Xiaoting Zheng y colegas estudiaron los fósiles en el Shandong Tianyu Museum of Nature de China e identificaron 11 especies de aves primitivas con claras señales de patas traseras emplumadas. Estos hallazgos sugieren que esta condición de cuatro alas precedió el plan de cuerpo de dos alas, y que los pájaros han perdido gradualmente las plumas en sus patas traseras a lo largo del tiempo evolutivo. Dicha transición de cuatro alas a dos probablemente ocurrió cuando las aves estaban adquiriendo más escamas en sus patas traseras y usándolas más para locomoción terrestre, según los investigadores.

Artículo #12: "Hind Wings in Basal Birds and the Evolution of Leg Feathers," por X. Zheng; X. Wang; Y. Wang; G. Wei; X. Xu de Linyi University en Linyi, China; X. Zheng; X. Zhang de Shandong Tianyu Museum of Nature en Pingyi, China; Z. Zhou; F. Zhang; S. Wang; X. Xu de Chinese Academy of Sciences en Beijing, China; S. Wang de Graduate University of the Chinese Academy of Sciences en Beijing, China.


Un Vistazo a la Vida en la Corteza del Océano Profundo: Un nuevo estudio ofrece evidencia de que comunidades de microorganismos viven en la corteza oceánica, una capa extendida, cubierta de sedimento enterrada debajo del océano. En una expedición oceánica en 2004 frente a la costa del noroeste estadounidense, Mark Lever y colegas taladraron cientos de metros en el sedimento del piso marino y la corteza oceánica subyacente para recoger muestras para análisis microbiológico, geoquímico y geológico. Usando martillos y cinceles esterilizados, los autores separaron pequeños pedazos de roca de los interiores no contaminados de la roca. Para cultivar microbios bajo las condiciones que imitan su hábitat natural, el equipo incubó las muestras de la roca a su temperatura nativa de 65 grados celsios durante varios años en un entorno diseñado para semejar la química de agua fluyendo a través de la corteza oceánica. Los autores descubrieron que las fuentes de energía que mantienen a estos microbios vivos probablemente vienen de reacciones químicas entre el agua fluyendo a través de las grietas y el hierro de las rocas de la corteza. Estas reacciones producen hidrógeno que los microbios usan para convertir dióxido de carbono en material orgánico. Los hallazgos añaden peso a la idea de que el vasto ecosistema del suelo marino de la Tierra es soportado por la quimiosíntesis o energía liberada por reacciones químicas. Esto distingue a la corteza oceánica de otros mayores ecosistemas en la Tierra, la mayoría de los cuales están apoyados por fotosíntesis o energía de la luz.

Artículo #11: "Evidence for Microbial Carbon and Sulfur Cycling in Deeply Buried Ridge Flank Basalt," por M.A. Lever; A. Teske de University of North Carolina at Chapel Hill en Chapel Hill, NC; M.A. Lever; L. Lapham de Aarhus University en Aarhus, Dinamarca; O. Rouxel; N. Shimizu de Woods Hole Oceanographic Institution en Woods Hole, MA; O. Rouxel de IFREMER en Plouzané, Francia; J.C. Alt de University of Michigan en Ann Arbor, MI; S. Ono de Massachusetts Institute of Technology en Cambridge, MA; R.M. Coggon de Imperial College London en Londres, Reino Unido; W.C. Shanks III de U.S. Geological Survey en Denver, CO; M. Elvert; X. Prieto-Mollar; K.-U. Hinrichs de University of Bremen en Bremen, Alemania; F. Inagaki de Japan Agency for Marine-Earth Science and Technology en Nankoku, Japón; L. Lapham de University of Maryland Center for Environmental Science en Solomons, MD.


Alas No Perdidas, Sólo Escondidas en Algunos Insectos: Los únicos apéndices dorsales conocidos de los insectos modernos son alas y sus derivados, los cuales aparecen exclusivamente en el segundo y tercero segmentos torácicos. Sin embargo, almohadillas tipo alas están presentes en otros segmentos, no alados, de insectos en el récord fósil. Ahora, Takahiro Ohde y colegas muestran que dos almohadillas tipo alas en particular que aparecen respectivamente en el primer segmento torácico y los segmentos abdominales del gusano de harina, Tenebrio Molitor, puede ser convencido de apéndices tipo alas mediante el reducir la expresión del gen Hox en el insecto. Estas áreas del cuerpo aún mantienen un mecanismo de desarrollo de alas que puede ser encendido para germinar nuevos apéndices, según los investigadores. Los hallazgos implican que dichas regiones, a las que también se les refiere como homólogos seriales de alas, no se han perdido a través del tiempo evolutivo, sino modificado, en cambio para permitir planes del cuerpo de los insectos extremadamente diversos. Ode y los otros investigadores sugieren que los segmentos no alados en otras especies de insectos podrían también tener el potencial para generar alas.

Artículo #19: "Insect Morphological Diversification Through the Modification of Wing Serial Homologues," por T. Ohde; T. Yaginuma; T. Niimi de Nagoya University en Chikusa, Japón.

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