[ Back to EurekAlert! ] PUBLIC RELEASE DATE: 6 marzo 2006

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Nuevo sustrato orgánico

Este lanzamiento de prensa está disponible en inglés.

Las astillas de madera que producen las serrerías pueden servir para producir un sustrato orgánico utilizable en cultivos intensivos en contenedor. Además, este sustrato tiene la ventaja de que puede ser reciclado y resulta más económico que otros importados, como la turba o la fibra de coco.

Así lo ha comprobado un equipo de investigadores de la Universidad Pública de Navarra que, junto con la empresa Aralur de Ziordia (Navarra), han desarrollado dicho sustrato. El producto ya ha sido patentado y comercializado.

Este tipo de sustratos se utilizan en cultivos intensivos que requieren de contenedores para su desarrollo, fundamentalmente en cultivos en invernaderos.

Cuando se cultivan las plantas en pequeños contenedores, el elemento limitante es el oxígeno que llega a las raíces, por lo que se necesita un sustrato mucho más poroso que la tierra. Un suelo normal encierra un 50% de aire en su interior, mientras que este sustrato encierra el 90% de aire, y el 10% de material sólido. Por eso, estos sustratos aceleran el proceso de cultivo de la planta y ofrecen resultados mucho mejores.

Productivo, económico y reciclable

En concreto, el producto desarrollado, cuyo nombre comercial es “FIBRALUR”, procede de astillas de madera de pino, que se desfibran mediante un proceso industrial. Una vez obtenido este material, se ha probado su eficacia en el cultivo del champiñón, en otros cultivos hidropónicos - hortícolas que se cultivan en sustratos fuera del suelo- y, en menor medida, en planteles hortícolas y forestales. Es un sustrato válido para competir con sus similares en el mercado, especialmente en champiñón y en cultivos hidropónicos, como sustrato único, mientras que en planteles hay que mezclarlo con turba.

La turba es el primer sustrato a nivel hortícola mundial, porque ofrece grandes prestaciones técnicas, pero, en su mayor parte, se importa de las zonas frías del Norte de Europa (Finlandia, Suecia, Noruega, etc.). En este sentido, la ventaja del producto desarrollado por el equipo de la Universidad Pública de Navarra y la empresa Aralur es que se trata de un producto nacional, que se produce in situ y, por lo tanto, resulta mucho más económico.

Además, la producción hidropónica conlleva la utilización de sustratos inorgánicos, como la “perlita” y la “lana de roca”, que una vez utilizados deben retirarse a escombreras o vertederos. Sin embargo la fibra de madera, al igual que la turba, es un sustrato orgánico reciclable, es decir, tras su primera utilización se puede incorporar al suelo, como si se aplicara estiércol a un campo de cultivo.

Desfibrar la madera

Para obtener el sustrato se utilizan los mismos equipos que se emplean en el desfibrado de madera para la fabricación de papel. Es el mismo proceso que se utiliza para la fabricación de papel, pero obteniendo unas fibras mucho mas gruesas y largas. La fibra de madera destinada a papel pasa por dos o tres procesos de desfibrado mientras que el sustrato FIBRALUR es el resultado de una única desfibración.

En este mismo proceso de desfibrado la corteza de pino se somete también a un lavado con agua a 90-115 ºC, con lo que se consigue dejar la celulosa prácticamente pura, exenta de productos fitotóxicos y dispuesta a ser utilizada en cultivos agrícolas.

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