[ Back to EurekAlert! ] PUBLIC RELEASE DATE: 14 junio 2005

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Universitat Autonoma de Barcelona

Descubren grandes posibilidades terapéuticas en la toxina tetánica



José Aguilera y el equipo de investigadores del Departamento de Bioquímica y de Biología Molecular de la Universitat Autònoma de Barcelona
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Un equipo de investigadores del Departamento de Bioquímica y de Biología Molecular de la Universitat Autònoma de Barcelona ha descubierto que la toxina tetánica, responsable de la enfermedad del tétanos, puede tener grandes posibilidades como terapia contra patologías psicológicas, como la depresión, la ansiedad o la anorexia, así como también contra la evolución de enfermedades neurodegenerativas como la de Parkinson. Experimentos con ratas han demostrado que su parte inocua inhibe el transporte de serotonina con más eficacia que el Prozac y que tiene efectos neuroprotectores.

La toxina tetánica es una neurotoxina de la misma familia que las neurotoxinas botulínicas, responsables del botulismo. Estas últimas han sido utilizadas de forma terapéutica con éxito en el tratamiento de patologías debidas a contracturas musculares alteradas, como el estrabismo, la parálisis cerebral, la contractura anal, o el tortícolis. Últimamente estas toxinas se han aplicado incluso en el ámbito cosmético contra las arrugas. Para estos usos terapéuticos y cosméticos, los científicos trabajan con dosis subletales de las toxinas.

Científicos del Departamento de Bioquímica y de Biología Molecular de la UAB, dirigidos por el profesor José Aguilera, han estudiado la posibilidad de utilizar también dosis subletales de la toxina tetánica y de moléculas derivadas de esta toxina, con finalidades terapéuticas. Los resultados obtenidos en el laboratorio, fruto de veinte años de estudio de estas toxinas, son muy esperanzadores.

La molécula de la toxina tetánica está formada por dos partes muy diferenciadas. Una parte es la responsable de los efectos tóxicos y de los síntomas del tétanos. La otra, en cambio, es inocua y tiene la propiedad de poder penetrar e incidir en el sistema nervioso. Esta parte inocua, el llamado dominio carboxi-terminal, ha sido producida por los científicos en el laboratorio en cantidades apreciables, con el fin de realizar pruebas en el sistema nervioso de rata y observar sus efectos.

Los experimentos han demostrado que la parte inocua inhibe el transporte de serotonina a través de las membranas sinápticas, es decir, las que interconectan las neuronas para transmitir las señales en el cerebro. La molécula tiene la misma eficacia que los inhibidores selectivos utilizados actualmente, pero con mayor potencia, duración y especificidad. Este efecto inhibidor la convierte en un potencial fármaco polivalente que tendría más eficacia que el Prozac y, en general, que todos aquellos fármacos que tienen como estrategia la inhibición selectiva del transporte de serotonina en las terminaciones nerviosas. Las patologías del comportamiento como la depresión, la ansiedad o la anorexia podrían ser tratadas con el derivado de la toxina tetánica.

Los investigadores también han podido demostrar que la toxina y su fragmento recombinante carboxi-terminal, el fragmento inocuo, refuerza las células neuronales y las protege de agresiones externas. Es decir, tiene un efecto neuroprotector que evita la muerte de las neuronas cuando se las somete a situaciones agresivas. Por este motivo, los científicos piensan que el fragmento inocuo de la toxina puede ser más eficaz que las neurotrofinas en la protección frente a las patologías neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson.

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Imágenes:

El profesor José Aguilera y su grupo de investigación.

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