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La Fecha pblica de la Liberacin: 17 de septiembre de 2007

Zarandear a un bebé en los primeros meses de vida para que deje de llorar puede provocar graves secuelas y daño cerebral

Esta liberacin est tambin disponible en Ingls.

  • Un grupo de residentes de la Unidad Docente de Matronas de la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud de la UGR ha realizado una amplia revisin bibliogrfica sobre el llamado Sndrome del Beb Zarandeado

  • Cuando se diagnostica este mal, que produce lesiones internas al pequeo, la probabilidad de que haya ocurrido un abuso o maltrato es muy alta

C@MPUS DIGITAL El llanto de un beb es el nico recurso que tiene el nio en sus primeros aos de vida para manifestar su estado de nimo y necesidades vitales. Cuando la causa permanece desconocida, y el llanto no cesa, los padres o cuidadores a cargo del nio, desesperados, pueden reaccionar bruscamente y zarandear al beb. La sacudida violenta de la cabeza del nio pequeo provoca dao cerebral y, en consecuencia, el cese del llanto. Un hecho que hace que el comportamiento se repita en situaciones similares. sta es una de las graves consecuencias que se extrae de la amplia revisin bibliogrfica realizada por un grupo de residentes de la Unidad Docente de Matronas de la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud de la Universidad de Granada, publicada en la Revista de Enfermera Rol.

La profesora Concepcin Ruiz Rodrguez, del departamento de Enfermera de la UGR, y encargada de dirigir el estudio, explica que el sndrome del beb zarandeado es escasamente conocido, y puede producir mltiples lesiones que, en la mayora de los casos, no son evidentes externamente. Aunque la gravedad del dao cerebral depende de la frecuencia, intensidad y duracin del zarandeo, existen otras alteraciones leves observadas en este sndrome como irritabilidad, letargo, temblores, vmitos o prdida de apetito, y otras ms severas como lesiones oculares y fracturas de huesos.

El padre, principal agresor

En su gran mayora, las vctimas son menores de dos aos, siendo especialmente vulnerables los prematuros, los nios de bajo peso al nacer, con problemas de clicos, con discapacidad, gemelos e hijastros. Por su parte, los agresores son en un mayor porcentaje hombres, frecuentemente el padre (44%) seguido del novio de la madre que convive en el hogar (20%); y en el caso de las mujeres, suelen ser las nieras (18%) y en menor medida las madres (7%).

Segn la informacin recogida en los artculos cientficos publicados en los ltimos cinco aos, la investigadora asegura que cuando se diagnostica este sndrome, la probabilidad de que haya ocurrido abuso o maltrato es muy alta. De ah, la importancia en la deteccin precoz y, sobre todo, en la prevencin adecuada por parte de los profesionales de la salud, ya que se trata de un sndrome que puede dejar graves secuelas y permanentes en el menor. De hecho, una valoracin incompleta puede traer consecuencias serias y mortales para la vctima. As, el 20% de los casos resulta fatal en los primeros das posteriores a la lesin, y de los que sobreviven, el 50% sufren una variedad de discapacidades y slo un 30% se recupera totalmente.

Prevencin

Por ello, Concepcin Ruiz destaca la importancia de instaurar programas de prevencin y deteccin precoz en los que se impliquen profesionales de salud materno-infantil. Son necesarios cursos de formacin para padres y profesionales en los que se impartan conocimientos sobre las caractersticas de este sndrome y estrategias para afrontar situaciones estresantes. No obstante, la investigadora aclara que se trata de educar e informar sin alarmar, para evitar que padres que no hayan maltratado a sus hijos se sientan culpables y destituir ideas errneas.

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