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Un lagarto predador entra clandestinamente en Brasil

La especie Anolis porcatus, originaria de Cuba, fue detectada en diversas áreas en la zona de Baixada Santista, en el litoral del estado de São Paulo

Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo

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IMAGE: Specie native to Cuba has been identified in several areas on the São Paulo coast in Brazil view more

Credit: Ivan Prates

Todo empezó con la foto de un lagarto que apareció en agosto de 2015 en una publicación del grupo de Herpetología Brasileña en Facebook. Era un lagarto extraño y lo había visto en una zona residencial cercana al área portuaria de la ciudad de Santos (en el estado de São Paulo) el estudiante de biología Ricardo Samelo, de la Universidad Federal de São Paulo, en su campus de Baixada Santista.

"La foto causó conmoción entre los miembros del grupo. Era un animal distinto a cualquier otro de nuestra fauna", recuerda el herpetólogo Ivan Prates, actualmente doctorando en la City University of New York (CUNY), bajo la dirección de la profesora Ana Carolina Carnaval, de la misma universidad.

Inmediatamente después surgieron las especulaciones tendientes a saber cuál sería la especie en cuestión. La sugerencia más fuerte indicaba que se trataría de un Anolis carolinensis. El género Anolis cuenta con casi 391 especies, prácticamente todas del Caribe y de América Central y del Sur. Una sola especie es exclusiva de América del Norte, precisamente la del lagarto A. carolinensis.

"Luego de hablar al respecto de la mentada foto con mi directora de tesis [Carnaval], resolvimos descubrir qué animal era en verdad aquél. Entré entonces en contacto con Ricardo y aproveché que vine a Brasil a un congreso para ir al campo, en Baixada Santista, e intentar develar el misterio", dijo Prates.

Y los investigadores no lo imaginaban, pero se aprestaban a registrar la primera aparición en América del Sur de una especie originaria de Cuba: la Anolis porcatus, que es invasora, predadora y potencialmente nociva para la fauna brasileña.

Su identificación salió publicada en South American Journal of Herpetology. Ese trabajo contó con el apoyo de la FAPESP y de la National Science Foundation en el marco del proyecto de investigación intitulado "Dimensions US-BIOTA São Paulo: integración de disciplinas para la predicción de la biodiversidad de la Selva Atlántica en Brasil".

Cuando el dúo de biólogos llegó al sitio en donde Samelo había avistado al lagarto que causó aquel alboroto en la red social, se deparó con una gran cantidad de animales.

"Hasta ese momento, aún pensábamos que se trataba del A. carolinensis, y hallamos decenas de ejemplares de ese extraño lagarto. Resolvimos preguntarle a la gente que vive en las cercanías si conocía ese animal. Todas las personas consultadas lo conocían muy bien. Lo propio sucedió cuando fuimos a investigar a Guarujá y a São Vicente, municipios donde esos lagartos son abundantes. Y creemos que lo mismo ocurre en Cubatão. Encontramos machos, hembras y también crías, una señal de que esa especie invasora está procreando y se encuentra bien establecida en la zona de Baixada Santista", dijo.

De regreso a Nueva York, Prates contó con la ayuda de la estudiante de biología Leyla Hernández para la realización de un estudio de ADN de muestras extraídas de los animales con el objetivo de verificar si se trataba realmente del norteamericano A. carolinensis. Y no lo era. El ADN correspondía al cubano A. porcatus.

"Es complicado trabajar con el género Anolis. Son centenas de especies, varias de ellas muy parecidas. Además pueden hibridarse, es decir, cruzarse entre sí, lo que complica aún más su identificación", dijo Prates.

Cualquier especie invasora es indeseable, toda vez que compiten con la fauna nativa por los recursos disponibles. De todos modos, algunos invasores son peores que otros. Y esto es lo que puede suceder en el litoral paulista.

"La especie A. carolinensis se comercializa como mascota en Estados Unidos. De allí surgió nuestra primera hipótesis para explicar la introducción de dicha especie en Baixada Santista. Algún dueño podría haber dejado suelto al animal, o alguno podría haberse escapado o extraviarse", dijo Prates.

Pero el lagarto A. porcatus no se comercializa ampliamente en el mercado de mascotas. "Es una especie exótica relativamente grande [mide alrededor de 15 centímetros], y se trata de un predador generalista, que se alimenta fundamentalmente de artrópodos, pero también de pequeños mamíferos, tales como ratoncitos e incluso de otros lagartos", comentó.

Según Prates, se han reportado en República Dominicana casos de A. porcatus invasores avistados compitiendo con lagartos nativos. Esto lleva a creer que la introducción de la especie en la zona de Baixada Santista eventualmente puede llegar a poner en riesgo la supervivencia de las poblaciones locales de lagartos. Y ni hablar de la posibilidad inminente de que esta especie se propague hacia otras áreas lindantes.

Es un lagarto que también ha invadido Florida, cerca de Cuba. "En el caso de Estados Unidos, puede ser que algunos animales hayan llegado boyando a la deriva, arriba de ramas de vegetación flotante, compuesta también por restos de troncos u hojas de palmeras", dijo la bióloga carioca Carnaval, docente del Departamento de Biología de la CUNY.

La hipótesis de la invasión flotante no se aplica al caso brasileño. La distancia existente entre Cuba y la zona de Baixada Santista es de 6.100 kilómetros. "Nuestra hipótesis más fuerte es la vía marítima. Pueden haber sido embarcados en contendores o en la carga de barcos mercantes. Esta idea se justifica a causa de que todos los sitios en donde hallamos comunidades de A. porcatus se encuentran cerca de depósitos de contendores del puerto de Santos", dijo Carnaval.

"Pero el estudio de ADN también sugiere que estos lagartos pueden ser originarios de Florida, donde también son exóticos, y no directamente de Cuba", dijo Prates.

Según Carnaval, el trabajo de identificación del A. porcatus en Baixada Santista fue puntual en su laboratorio. "Al igual que casi todos en mi laboratorio, Ivan [Prates] trabaja con la historia demográfica de otras especies de Anolis que ocupan la Amazonia y el Bosque Atlántico [en Brasil], como así también con sus respuestas a los cambios climáticos", dijo.

"Nuestro proyecto es muy grande y reúne a biólogos que trabajan en las áreas de sistemática y de documentación de la biodiversidad, genética de poblaciones y fisiología con geólogos, geógrafos, climatólogos e ingenieros ambientales", dijo Carnaval.

El objetivo del trabajo consiste en entender el pasado, para poder prever o futuro. "Nuestra meta es documentar patrones generales de diversidad y endemismo de especies y sus linajes genéticos a lo largo del Bosque Atlántico, para entender de qué manera se generaron y se modificaron dichos patrones en el transcurso de los últimos 120 mil años. Hacemos fuerte hincapié en las respuestas de las especies del Bosque Atlántico a los cambios climáticos del pasado, con el objetivo de generar pronósticos más realistas sobre las potenciales respuestas a los cambios climáticos que aún sobrevendrán", dijo.

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