Public Release: 

Pagar para proteger los bosques merece cada centavo

American Association for the Advancement of Science

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IMAGE: Participants in the PES program receiving their payments for conserving trees. This material relates to a paper that appeared in the July 21, 2017 issue of Science, published by AAAS.... view more 

Credit: Photo courtesy of Chimpanzee Sanctuary and Wildlife Conservation Trust

Los árboles juegan un papel fundamental en la mitigación de las emisiones de carbono a nivel global y, ahora, en un nuevo estudio realizado en Uganda se ha demostrado que el costo de ofrecer a dueños de las tierras un pequeño pago para desincentivar la tala de árboles es sustancialmente más bajo que los costos que acarrean las emisiones de carbono cuando se talan árboles. Reducir la deforestación en países de bajos ingresos, donde ocurre actualmente la mayor parte de la deforestación, se considera una de las formas más rentables de reducir las emisiones globales de dióxido de carbono. Los programas de incentivos podrían ayudar a reducir la deforestación; sin embargo, su efectividad es en gran parte desconocida, dado que algunas personas pueden estar observando esta conducta respetuosa con el medioambiente sin estar recibiendo ningún pago, mientras que otras que sí lo reciben pueden simplemente pasar de talar árboles en terrenos incluidos en el programa a talarlos en otros terrenos cercanos. Por lo tanto, para comprender en mayor profundidad los efectos de dichos programas, Seema Jayachandran y sus colegas realizaron un experimento en 121 aldeas de Uganda. En el transcurso de un programa de dos años de duración, se prometió a los propietarios de terrenos 70 000 chelines ugandeses (28 dólares estadounidenses del año 2012) anuales por cada hectárea de bosque que dejaran sin talar. Se designó personal de vigilancia para que realizara controles en varios puntos del terreno de cada participante en busca de espacios que hubieran sido recientemente despojados de árboles, y se utilizaron datos de satélite para medir la cobertura general de las copas de árboles en todo el programa. Los autores informan de que la pérdida promedio de árboles en el grupo de tratamiento, es decir, al que se le ofreció el incentivo, fue de un 4 %, casi la mitad del 9 % de pérdida en el grupo de control, aquel que realizó sus actividades «como siempre». Los investigadores no encontraron indicios de que los participantes deforestaran terrenos cercanos en sustitución de los incluidos en el programa. Un análisis económico que evaluó la disminución en las emisiones de carbono durante los dos años de duración del programa sugiere que sus beneficios fueron 2,4 veces mayores que el costo de llevar a cabo dicho programa. Sorprendentemente, los autores informaron que los beneficios superarían el costo de la iniciativa incluso si los propietarios de los terrenos intentaran «recuperar el tiempo perdido» cortando los árboles que se habrían cortado en el transcurso del programa inmediatamente después de su conclusión.

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