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El tiroteo de Sandy Hook provocó un aumento en la venta de armas y, luego, en las muertes accidentales causadas por armas de fuego

American Association for the Advancement of Science

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IMAGE: An infographic depicting results from Phillip B. Levine and Robin McKnight, who found that searches related to guns, gun sales, and accidental deaths related to firearms all spiked significantly following... view more 

Credit: Carla Schaffer / AAAS

En Estados Unidos, tras el tiroteo masivo que tuvo lugar en la escuela primaria Sandy Hook Elementary School en 2012, hubo un fuerte aumento en la venta de armas, seguido de un incremento en la cantidad de muertes accidentales ocasionadas por armas de fuego: fallecieron 20 niños y 40 adultos más de lo habitual, según estimaciones realizadas en un nuevo estudio. El tiroteo de Sandy Hook dejó un saldo de 20 niños y seis adultos muertos, lo que avivó la controversia existente acerca de las leyes sobre tenencia de armas en gran parte del país. En este estudio, Phillip Levine y Robin McKnight buscan comprender el modo en que esta tragedia afectó al comportamiento de las personas con respecto a las armas. Los investigadores observaron datos de Google de entre 2010 y 2014 y descubrieron que los volúmenes de búsqueda semanales para los términos «comprar arma» y «limpiar arma» aumentaron repentinamente en los cuatro meses siguientes al tiroteo y, de forma especial, tras dos ocasiones en las que el presidente Obama habló abiertamente acerca de la necesidad de crear nueva legislación para el control de las armas. Además, cuando los investigadores revisaron los números de ventas de armas, descubrieron que se vendieron 3 millones más durante ese mismo período de cuatro meses, en relación con las ventas habituales. Posteriormente, para saber si esta mayor exposición a las armas podría tener una correlación con muertes relacionadas con armas de fuego, Levine y McKnight analizaron dos conjuntos de datos diferentes que registran las muertes en todo el país. Los resultados obtenidos sugieren que, a medida que las ventas de armas aumentaban y, por tanto, también lo hacía la exposición de las personas a las armas, las muertes relacionadas con armas de fuego también se incrementaron: en un 27 % en la población general y en un 64 % entre los niños. El aumento en las muertes accidentales relacionadas con el uso de armas de fuego se dio principalmente en aquellos estados que tuvieron un mayor aumento en las ventas de armas per cápita, según descubrieron los autores.

En un estudio de Policy Forum relacionado, Philip Cook y John Donohue analizan los desafíos que presenta la investigación de este tema en Estados Unidos, a la vez que mencionan que hubo un cierto progreso en la tarea de desenmarañar las complejas relaciones existentes entre las políticas de armas y la violencia. En primer lugar, destacan el hecho de que la financiación a través de universidades y donantes privados ha ayudado a llenar el vacío de financiación pública para la investigación sobre armas, el cual persiste desde la década de los noventa (con una breve excepción durante el gobierno de Obama). Sin embargo, dejando de lado la cuestión de la financiación, realizar análisis exhaustivos sobre las regulaciones de armas también es un desafío metodológico, explican los autores: las variaciones en la tasa de criminalidad son causadas por muchos factores, lo que dificulta atribuir dichos cambios a una sola política específica. No obstante, los investigadores suelen aprovechar los «experimentos naturales», en los que se registran los cambios en diferentes jurisdicciones y a lo largo del tiempo, con el objetivo de aislar las consecuencias puntuales de ciertas políticas. Los autores, además, analizaron un estudio previo que sugería que las leyes que defienden el derecho de los ciudadanos a portar armas (en inglés, right-to-carry laws) reducen las tasas de delito, pero citan varias dificultades técnicas, como el hecho de que el estudio se ocupó de la ola de delitos relacionados con el crack durante la década de 1980-90; dichas dificultades se abordaron en estudios posteriores que demostraron que, por el contrario, las leyes basadas en el derecho a portar armas aumentan las tasas de criminalidad. Las pruebas también sugieren que las condenas añadidas por el uso de armas en delitos violentos han producido resultados positivos, por ejemplo, al reducir la cantidad de robos a mano armada; asimismo, las prohibiciones en la posesión de armas para las personas condenadas por violencia doméstica resultaron en una reducción de las muertes de mujeres a manos de sus cónyuges.

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