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Los ritmos de la vida diaria: Entre el reloj y la luz ambiental

Una investigación llevada a cabo en la Universidad de Sevilla analiza las actividades básicas diarias de los trabajadores europeos y su relación con la luz ambiental

University of Seville

¿Debería la gente que vive a lo largo de un meridiano hacer sus actividades básicas (dormir, trabajar, comer, estar en casa) simultáneamente? La respuesta intuitiva es afirmativa ya que el mediodía es simultáneo a lo largo de un meridiano y los relojes aprovechan esto como sincronizador.

Un análisis más calmado revela que la decisión de empezar a trabajar a las 8am no se toma porque falten tres horas para le mediodía (el significado primario de 8am) sino que su racionliadad proviene de si ha amanecido o no. Pero esto depende de la latitud y de la estación del año siguiendo el ciclo natural de luz y oscuridad. Si este problema influenciara el comportamiento humano entonces las personas que viven a lo largo de un meridiano no harían sus actividades básicas de forma simultánea.

El profesor de la Facultad de Física de la Universidad de Sevilla José María Martín Olalla ha analizado esta cuestión en un trabajo publicado en la revista Scientific Reports, del grupo Springer Nature. Usando encuestas de empleo del tiempo de 17 países europeos y dos americanos (situados entre 35º y 61º de latitud) ha caracterizado estas actividades básicas (domir, trabajar, comer, estar en casa) de los trabajadores y las ha relacionado con el ciclo de luz/oscuridad.

Los resultados muestran patrones con la latitud ligados al ciclo de luz/oscuridad: el día invernal, el más corto y desfavorable del año, sincroniza la actividad de los trabajadores. Así las sociedades guardan en la memoria el día más desfavorable del año y se adaptan a él. Este día es más corto conforme crece la latitud (dos horas más largo al pasar de 54 grados a 40 grados).

El amanecer invernal (el más tardío del año y tanto más cuanto mayor es la latitud) dispara la actividad humana por la mañana. Su huella puede observarse en los tiempos de despertar, salir de casa, entrar al trabajo; todos ellos más tempranos conforme decrece la latitud. Es interesante señalar que el amanecer invernal se retrasa una hora al pasar de 40 grado a 54 grados de latitud.

El anochecer invernal (el más temprano del año) inicia el cierre de la actividad humana y domina eventos vespertinos como dejar de trabajar, regresar a casa o cenar; más tardíos cuanto menor es la latitud.

Dos cambios de tendencias pueden observarse a lo largo del día. El primero a mediodía cuando la hora del almuerzo muestra un comportamiento meridional (ligado al mediodía e independiente de la latitud) y, también, una tendencia que sigue el anochecer invernal. Esto se explica porque cuanto mayor es la latitud antes de prevé el incipiente crepúsculo vespertino mientras que cuanto menor es la latitud más se puede retrasar el almuerzo al no observarse una merma en las condiciones lumínicas.

El segundo cambio aparece por la noche donde los tiempos de prime-time televisivo y de acostarse tienen una tendencia meridional (independiente de la latitud) o débilmente acoplada con el amanecer invernal, rompiendo la tendencia del anochecer invernal. Las sociedades ya están anticipando el día siguiente, cuyo inicio está ligado al amanecer invernal.

Uno puede hacerse una idea del gradiente que introduce el terminador del día invernal observado cómo transcurre este día en Europa, donde los horarios matinales son relativamente parecido porque el amanecer invernal barre eficientemente el continente europeo, mientras que los horarios vespertinos son más escalonados siguiendo el modo en que el anochecer invernal barre el continente.

Indirectamente el estudio también trata el papel del cambio de huso y del reloj avanzado en el comportamiento humano. El caso de Bélgica, Francia y España ilustra este problema ya que en estos países sus relojes marcan la hora de Europa Central (CET), una hora por delante de su huso geográfico, hora de Europa Occidental (WET). Sin embargo las marcas de tiempo concuerdan bien cuando se enfrentan al ciclo de luz/oscuridad. Las personas simplemente compensan el reloj adelantado con horarios aparentemente retrasados de forma que siguen en fase con el ciclo natural. Esto no presenta ningún problema para la población. Solo complica los estudios comparativos, que deben tener en cuenta este factor.

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