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Tortuga verde: el éxito del programa de reintroducción en las islas Caimán

Supervivencia al límite por la sobreexplotación humana

University of Barcelona

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IMAGE: La sobreexplotación de la tortuga verde en las islas Caimán causó la práctica desaparición de las poblaciones nidificantes. view more 

Credit: Cayman Turtle Center (CTC)

El programa de reintroducción de la tortuga verde en las islas Caimán ha sido clave para poder recuperar esta especie amenazada por los efectos de la sobreexplotación humana, según un trabajo publicado en la revista Molecular Ecology y que han dirigido los expertos Marta Pascual y Carlos Carreras, del Laboratorio de Genética Evolutiva de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona.

El nuevo trabajo, que tiene como primera autora a Anna Barbanti (UB-IRBio), constituye el primer estudio genético del proyecto de reintroducción de esta especie en peligro y, por extensión, de la población salvaje de tortuga verde en las islas Caimán, un territorio británico de ultramar situado en el mar Caribe.

Según las conclusiones, la población salvaje actual de tortuga verde de las islas Caimán se ha recuperado como resultado del proceso de reintroducción, presenta una alta diversidad genética y se reproduce con total normalidad en la naturaleza. Sin embargo, los autores del estudio recomiendan hacer un seguimiento genético de la especie en esta región del océano Atlántico, ya que presenta un patrimonio genético diferencial en comparación con otras poblaciones naturales del Caribe.

En esta investigación también han participado Clara Martín y Víctor Ordóñez (UB-IRBio), y otros expertos de la Universidad de Exeter, la Granja de Tortugas de las Islas Caimán (Cayman Turtle Farm, CTF) y el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de las Islas Caimán (Reino Unido).

En el límite de la supervivencia por la sobreexplotación humana

La tortuga verde (Chelonia mydas) es una especie migratoria de distribución global en latitudes tropicales y subtropicales, y con playas de puesta en la cuenca mediterránea. Esta especie, que ha sido bastante explotada por la actividad humana, es la de mayor tamaño en la familia Cheloniidae --los adultos pueden superar los 200 kilogramos de peso-- y es una de las especies de tortugas marinas que muestra un comportamiento filopátrico más acusado (es decir, vuelve a las playas donde nació para poner los huevos). Factores como la contaminación marina, la pérdida del hábitat natural, la presión pesquera y las capturas accidentales ponen en peligro la supervivencia de este quelonio, catalogado como especie en peligro según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Durante la década de los 80, la sobreexplotación de la tortuga verde en las islas Caimán causó la práctica desaparición de las poblaciones nidificantes. Para poder recuperar esta población en peligro, se impulsó un programa de reintroducción de la especie con individuos de la Granja de Tortugas de las Islas Caimán. Cuarenta años después, los datos muestran que la población nidificante de las islas Caimán se ha restablecido, pero no se sabía si este hecho era el resultado del proceso de reintroducción o de la recuperación natural de la población por una mejora de los factores más amenazadores.

En el nuevo trabajo, los expertos analizan diversos marcadores genéticos para conocer el grado de parentesco de la población natural de tortuga verde en las islas Caimán con los individuos reproductores de la granja, y así poder valorar el efecto del proceso de reintroducción en la población salvaje.

«En la naturaleza, la diversidad genética es un factor clave que facilita la adaptación de las poblaciones al entorno natural y su tolerancia a los cambios medioambientales. En este contexto, es fundamental hacer un seguimiento genético de los procesos de reintroducción para evaluar su éxito y las posibles consecuencias para la especie objetivo de la reintroducción», explica el profesor Carlos Carreras, miembro del Departamento de Genética, Microbiología y Estadística y del IRBio de la UB.

«Una población amenazada --continúa-- puede reducir sus opciones de supervivencia por un exceso de endogamia, pero una reintroducción mal planificada también puede tener consecuencias negativas por efecto de la mezcla de individuos genéticamente muy distintos, ya que se podrían generar híbridos no viables en las condiciones ambientales de la población».

La población salvaje de tortuga verde mantiene una estrecha relación genética con los individuos de la CTF, revela el nuevo estudio. Según destaca la profesora Marta Pascual, también miembro del Departamento citado y del IRBio, «en un 90 % de los individuos de las poblaciones naturales se han podido identificar relaciones de parentesco con individuos de la granja, lo que implica que el proceso de reintroducción ha tenido mucha importancia en la recuperación de las poblaciones amenazadas».

El proceso de reintroducción se inició en la granja con individuos de poblaciones muy distantes. Ello explica que la diversidad genética de las tortugas de la primera generación sea superior a la de sus progenitores. Esta diversidad genética de la población inicial ha ido disminuyendo como consecuencia del proceso de cautiverio --como es esperable--, pero también por los efectos de la gestión sobre la población del CTF. Por ejemplo, se utilizan individuos de la misma cohorte como adultos reproductores para reemplazar las pérdidas que provocó el huracán Michelle en 2001, una estrategia que ha incrementado notablemente el grado de parentesco entre los individuos reproductores de la granja. Así pues, estudios científicos como el que publica ahora la revista Molecular Ecology son herramientas fundamentales para tomar las decisiones más adecuadas en la gestión de especies amenazadas.

Luces y sombras en la reintroducción de especies en peligro

Los estudios de marcado más actuales indican que en las islas Caimán existe una población de entre 100 y 150 hembras adultas reproductoras. En este escenario de protección de la biodiversidad, los programas de reintroducción de especies en peligro pueden convertirse en una herramienta eficaz de conservación, pero también pueden ser completamente ineficaces, e incluso tener consecuencias negativas para las poblaciones amenazadas y los ecosistemas naturales. «Por ello, es imprescindible diseñar con rigor científico los programas de reintroducción de especies amenazadas, y hacer un seguimiento a largo plazo para evaluar su éxito y las posibles consecuencias para la especie», alertan los expertos.

Los estudios genéticos realizados por el Laboratorio de Genética Evolutiva de la UB y del IRBio se enmarcan en la primera iniciativa científica para evaluar el impacto global de la reintroducción de la especie Chelonia mydas en las islas Caimán desde distintas vertientes: socioeconómica, comercial, e incluso desde el punto de vista de la gastronomía local. Este trabajo de investigación ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), así como por el proyecto Darwin, que tiene el apoyo de la Fundación Bosch i Gimpera (FBG) de la UB y del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Reino Unido).

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