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Un material textil adaptable que se mantiene fresca autorregulando sus propiedades térmicas

American Association for the Advancement of Science

Según un reciente informe, los investigadores han desarrollado un nuevo material textil que autorregula sus propiedades térmicas en función del calor, el sudor o el frío del usuario. Fabricado a partir de hilo sensible a los infrarrojos que responde a los cambios en la temperatura y la humedad de la piel mediante el colapso o la expansión dinámicos de la estructura de sus fibras, el material textil muestra un gran potencial para el desarrollo de sistemas de vestuario capaces de adaptarse de forma autónoma a entornos exigentes. El cuerpo humano absorbe y emite gran parte de su calor en forma de radiación infrarroja. La mayoría de los materiales textiles atrapan esta energía, que nos mantiene calientes en climas fríos. Sin embargo, el desarrollo de un material capaz de desprenderse de esta energía y, de este modo, enfriar pasivamente el cuerpo sigue siendo un reto. Mientras que otros materiales han logrado un enfriamiento radiativo de diversas formas, a través de textiles que pueden reflejar la luz solar al tiempo que permiten que se escape el calor irradiado por el cuerpo de una persona, según los autores ninguno de ellos responde a los cambios ambientales, ni tiene la capacidad de regular las propiedades de calentamiento y enfriamiento. En esta ocasión, Xu Zhang y sus colegas presentan un material textil adaptable a los infrarrojos realizado con fibras de polímero recubiertas con una fina capa de nanotubos de carbono. Según Zhang et al., cuando se encuentra caliente o húmedo, el hilo adaptativo se colapsa, aproximando las fibras de cada hebra y aumentando de esta forma el espacio vacío entre las hebras del material. Este mayor espacio vacío no solo aumenta la transpirabilidad de los textiles, sino que también cambia su emisividad para adaptarse mejor a la radiación térmica del cuerpo, mejorando el enfriamiento radiativo. Cuando el material se enfría o se seca, las fibras se expanden, reduciendo así los huecos y evitando que el calor se escape. Los resultados muestran que el tejido fue capaz de alterar la radiación de calor en más del 35 % ajustándose a la humedad relativa ambiental. Según los autores, estas metafibras que se adaptan al calor pueden ser tejidas, teñidas y lavadas de manera similar a otras telas de alto rendimiento y son compatibles con los procesos comerciales actuales.

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