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Una investigación internacionalanaliza quinientos años de inundaciones en Europa

Los resultados se han pubicado en 'Nature'

University of Barcelona

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IMAGE: Fotografía del río Almanzora en el municipio de Huércal-Overa (Almería), a su paso por el puente de Santa Bárbara durante la inundación del 18 y el 19 de octubre de... view more 

Credit: Lothar Schulte/UB

La investigación muestra que, dentro del último medio milenio, las tres últimas décadas están entre los periodos más importantes en cuanto a frecuencia y magnitud de inundaciones en Europa. Además, en estas tres décadas han cambiado características como la distribución geográfica, la temperatura del aire y la estacionalidad de inundación, con un mayor porcentaje de inundaciones en verano. En cuanto a la temperatura del aire, desde 1500 hasta 1900 las inundaciones solían ocurrir con mayor frecuencia en las fases climáticas frías, mientras que a partir de 1990 el aumento de inundaciones tiene lugar en un contexto de calentamiento global.

El análisis de datos ha identificado nueve períodos de inundaciones más abundantes de lo habitual, así como las regiones asociadas a cada uno. Entre los períodos más notables se encuentran 1560-1580 (Europa occidental y central), 1760-1800 (la mayor parte de Europa), 1840-1870 (Europa occidental y meridional) y 1990-2016 (Europa occidental y central). Según los análisis, la etapa actual es la tercera más severa en cuanto a inundaciones. Sin embargo, este dato está a expensas del tiempo que dure la actual fase de inundaciones abundantes, aún sin concluir. En la actualidad, las inundaciones causan daños anuales por valor de más de 100.000 millones de euros, y la tendencia general de inundaciones abundantes continúa aumentando.

Datos históricos de medio milenio

En el estudio internacional, coordinado por Günter Blöschl, director del Instituto de Ingeniería Hidráulica y Gestión de Recursos Hídricos de la TU Wien, han participado 34 grupos de investigación de toda Europa, entre los que también figuran investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC Madrid) y de la Universidad de Almería (UAL).

Para el estudio, se analizaron decenas de miles de documentos históricos que contienen información directa y contemporánea sobre eventos de inundaciones de toda Europa desde 1500 hasta 2016. Los equipos de investigación de la Universidad de Barcelona, el CSIC y la Universidad de Almería aportaron la totalidad de los datos históricos de España y una parte de las series de Suiza. Tanto este país como España disponen de registros extraordinariamente detallados en el contexto europeo.

Mariano Barriendos, investigador del Departamento Historia y Arqueología de la UB, concuerda con Andrea Kiss (TU Wien) en que «el desafío particular de este estudio ha consistido en hacer comparables fuentes y textos muy diferentes de los distintos siglos y las diversas regiones culturales». Esta comparabilidad se logró poniendo todos los textos en los respectivos contextos históricos con una atención minuciosa a los detalles y un chequeo cruzado entre los episodios de diferentes tipos de documentos, localidades y cuencas. Por ejemplo, en el caso de los datos de la vertiente mediterránea española, este chequeo incluyó 4.500 casos de inundaciones.

Diferencias en las inundaciones actuales de los ríos

«De nuestras investigaciones anteriores, particularmente de aquellas centradas en las cuencas alpinas con presencia de glaciares, sabíamos que en el pasado existía un número elevado de periodos de inundaciones severas que coincidían con anomalías climáticas frías», explica Lothar Schulte, coordinador del Grupo de Investigación Consolidado Paleoecología, Riesgos Naturales y Gestión Ambiental (PaleoRisk) del Departamento de Geografía de la UB. La comparación con las reconstrucciones de temperatura del aire para toda Europa permitieron afirmar que los periodos históricos de inundación más notables fueron sustancialmente más fríos que las fases intermedias.

Este resultado parece contradecir la observación de que, en algunas áreas, como el noroeste de Europa, el clima más cálido reciente está alineado con inundaciones más severas. «Nuestro estudio muestra por primera vez que los mecanismos subyacentes han cambiado: mientras que, en el pasado, las inundaciones ocurrieron con mayor frecuencia en condiciones más frías, lo opuesto es el caso ahora», señala Maria del Carme Llasat, coordinadora del Grupo de Investigación Consolidado de Meteorología del Departamento de Física Aplicada de la UB. «Las condiciones hidrológicas del presente son muy distintas de las del pasado», añade Fernando Sánchez Rodrigo, físico de la Universidad de Almería. «La covariabilidad de temperaturas y precipitaciones, y sus modificaciones, así como su intensificación o debilitamiento causados por la dinámica atmosférica, pueden ser aspectos clave para entender estos procesos», continúa.

La estacionalidad de las inundaciones dentro del año también ha cambiado. Anteriormente, el 41 % de las inundaciones de Europa central ocurrían en verano, en comparación con el 55 % actual. Estas tendencias están relacionadas con cambios en la precipitación, la evaporación y el deshielo, y son un indicador importante para distinguir entre el papel del cambio climático y otros factores de control, como la deforestación y la gestión de los ríos.

Estos resultados han sido posibles gracias a una nueva base de datos compilada por los autores del estudio que incluye la datación exacta de casi todos los eventos de inundación recogidos en fuentes documentales y bibliográficas. Gerardo Benito, profesor de Investigación de Ciencias de la Tierra del CSIC, explica que dicha base constituye una evidencia directa del nivel de las inundaciones durante periodos de crisis climática, con un alto potencial para los estudios de riesgo. El nuevo trabajo es el primero en el mundo que evalúa los períodos históricos de inundación para todo un continente con tanto detalle durante los últimos quinientos años.

Mejores datos, mejores pronósticos

Debido al cambio en los mecanismos de generación de inundaciones, Günter Blöschl aboga por el uso de herramientas para evaluar el riesgo de inundaciones que capturen los procesos físicos involucrados, y por estrategias de gestión que incorporen los cambios recientes en el análisis del riesgo. El equipo de autores resalta que la gestión de inundaciones debe adaptarse a estas nuevas realidades porque, independientemente de los esfuerzos necesarios para mitigar el cambio climático, los efectos de este fenómeno se continuarán viendo en las próximas décadas.

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