Skip to main content

PUBLIC RELEASE DATE: 17 febrero 2006

Manzanos resistentes al fuego bacteriano y al moteado

Este lanzamiento de prensa está disponible en inglés.

El moteado y el fuego bacteriano son dos de las enfermedades más importantes que afectan a los manzanos. El biólogo venezolano Alejandro Martínez Bilbao ha llevado a cabo un estudio entre más de 200 tipos de manzano autóctonos de España para seleccionar aquellas variedades resistentes a estos patógenos. Una de las principales conclusiones que recoge la tesis doctoral de este biólogo es que en Navarra existen 12 variedades de manzano capaces de ofrecer resistencia a estas plagas tan dañinas. Se trata de la primera evaluación de este tipo que se realiza en España.

El trabajo doctoral presentado en la Universidad Pública de Navarra tiene por título “Evaluación de la resistencia de variedades autóctonas de España a fuego bacteriano (Erwinia amylovora) y moteado (Venturia inaequalis)”.

Primeras medidas contra el moteado y el fuego bacteriano

En 1996 apareció en España un foco de fuego bacteriano que llevó a los gobiernos a tomar distinta medidas de erradicación ante la amenaza de que la enfermedad pudiera extenderse a otros árboles como el peral. Una de las decisiones que se adoptó fue poner en marcha un proyecto de investigación, en el que participaron las Universidades de Gerona, Valencia y Pamplona, para determinar la clase de manzanos que ofrecían resistencia o poca sensibilidad a este patógeno. Años más tarde, se incorporó el estudio del moteado, al tratarse de otra de las enfermedades que más atacan a este tipo de frutales.

Ambas plagas son muy dañinas, aunque el fuego bacteriano tiene consecuencias más graves, ya que ataca a todos los órganos de la planta. El primer síntoma que se aprecia es que el brote parece quemado. Si el frutal es muy sensible a la bacteria, puede acabar muriendo, pero si es poco susceptible puede parar el avance de la plaga. El moteado actúa de manera diferente, centrándose en las hojas y en los frutos, por lo que es más fácil controlarlo. El hongo provoca una disminución del tamaño de la manzana y un deterioro de su aspecto. Además, las hojas se llenan de manchas oscuras.

Uno de los principales métodos para controlar el fuego bacteriano y el moteado se basa en el cultivo de variedades resistentes o poco susceptibles a estas plagas. En Navarra, el Instituto Técnico de Gestión Agrícola (ITGA) cuenta con una colección de 253 tipos de manzano autóctonos de España que representan una fuente muy valiosa para la búsqueda de soluciones. La tesis doctoral de Alejandro Martínez ha analizado los manzanos que el ITGA tiene en su finca experimental de Doneztebe/Santesteban y ha confirmado que 12 variedades de Navarra presentan resistencia frente al fuego bacteriano y al moteado. En el caso del moteado, los frutales han demostrado que son totalmente resistentes a esta enfermedad, mientras que en el caso del fuego bacteriano se ha comprobado que el patógeno les ataca, pero que no les hace tanto daño como al resto de árboles.

El moteado se puede controlar con tratamientos de fungicida, pero el problema es que si la planta es muy sensible se necesitan 15 tratamientos al año. Esto conlleva graves consecuencias medioambientales y económicas. Además, el uso continuado de insecticidas puede acarrear la aparición de cepas resistentes a los fungicidas.

Aunque en varios países europeos y en EEUU se han llevado a cabo numerosos estudios sobre la resistencia de las variedades de manzano al fuego bacteriano y al moteado, éste es el primero que se realiza en España. Es cierto que se habían hecho evaluaciones de campo de estas enfermedades, pero nunca se habían trasladado al laboratorio. Los resultados que aparecen en la tesis han sido obtenidos mediante inoculación artificial.

Perspectivas de futuro

Los ensayos del ITGA están orientados a buscar nuevas alternativas de futuro. Una vía en fase de estudio es la posibilidad de plantar nuevas variedades de manzano resistentes al moteado y poco susceptibles al fuego bacteriano. El biólogo afirma que esta solución sería especialmente interesante para el cultivo ecológico, ya que en este tipo de mercados el objetivo es obtener frutos libres de fungicidas u otros productos. El problema de esta alternativa es que se puede crear una variedad resistente que no sirva comercialmente, es decir, que no incorpore las características comerciales determinadas que dotan al fruto de su sabor y textura concretos.

La otra opción es la mejora genética. Se trataría de conseguir una mezcla entre las variedades resistentes a las enfermedades y las variedades que contienen las características comerciales que gustan al público. Precisamente, esta segunda vía es la que está desarrollando el Instituto Técnico de Gestión Agrícola para encontrar una mezcla que produzca sidra. Por ahora este proyecto está en fase de estudio, pero puede ser una solución a largo plazo.

###