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La Fecha pública de la Liberación: 13-Julio-2007

La quitina procedente del caparazón de las langostas presenta importantes propiedades cicatrizantes y bioestimulantes

Esta liberación está también disponible en inglés.

- Científicos del Grupo de Investigación en Biopolímeros de la Universidad de La Habana utilizan los desechos de langosta para producir quitina y quitosana, claves en la biomedicina y en la agricultura.

- Ambos compuestos han sido utilizados con éxito para producir material quirúrgico con importantes propiedades cicatrizantes y antisépticas, así como para mejorar la velocidad de crecimiento y la germinación de determinadas semillas.

- Los resultados de la investigación han sido publicados en revistas científicas de ámbito internacional como Macromol, Food Hydrocolloids, Journal of Applied Polymer Science o el Polymer Bulletin.

Universidad de La Habana La quitina es un polímero que se encuentra de forma abundante en la naturaleza en los reinos animal y vegetal, superado solamente por la celulosa, lo cual lo convierte en un recurso renovable de gran importancia. Este compuesto natural se encuentra en artrópodos, insectos, arácnidos, moluscos, hongos y algas, entre otros organismos.

En Cuba, la industria pesquera produce grandes cantidades de desechos de langosta, “lo que constituye un contaminante rico en proteína y quitina”, señala el Dr. Carlos Andrés Peniche Covas, jefe del Grupo de Investigación en Biopolímeros (Centro de Biomateriales de la Universidad de La Habana). El Grupo viene investigando, con la colaboración de grupos de España y México, en la extracción de quitina y quitosana a partir de los desechos señalados.

“Los trabajos realizados -apunta el Dr. Peniche- han permitido que por primera vez se haya presentado de una forma concisa y abarcadora el trabajo realizado por un colectivo universitario en el estudio de la quitina y la quitosana, estudio que recorre, desde la obtención de estos productos a partir de desechos contaminantes de la industria pesquera cubana, su caracterización mediante técnicas establecidas y otras originales, el estudio de sus propiedades, el desarrollo de nuevos derivados de los mismos y su prueba en aplicaciones de interés para el país caribeño, como son la agricultura y la biomedicina.”

Aplicación en la medicina

Los estudios del Grupo de Investigación en Biopolímeros han permitido desarrollar un procedimiento mediante el cual se obtienen materiales médicos con grandes propiedades cicatrizantes y antisépticas en la práctica quirúrgica. “El mismo consiste en recubrir con quitosana hilos quirúrgicos y gasas, en los cuales se introducen antibióticos. De esta forma se obtienen materiales de curación que presentan simultáneamente actividad antimicrobiana y cicatrizante, con una mejor biocompatibilidad gracias a que están recubiertos con un polímero natural.” Las investigaciones han demostrado que dichos materiales conservaban sus propiedades después de ser esterilizados.

En colaboración con el Instituto Superior de Medicina Militar “Dr. Luis Díaz Soto” fueron producidos dos tipos nuevos de hilos de sutura: el Agasut-Q, recubierto con quitosana, (carácter cicatrizante); y el Agasut-QE, con quitosana y estreptomicina (acción cicatrizante y antimicrobiana). Actualmente, en Cuba, ambos hilos de sutura han sido introducidos y empleados exitosamente en varios hospitales, una vez aprobados los ensayos preclínicos y clínicos.

Aplicación en la agricultura

Pero los estudios no se han limitado a la biomedicina, en colaboración con el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA-Cuba) se ha trabajado en el “recubrimiento de semillas para incrementar el rendimiento de los cultivos y en la encapsulación de embriones somáticos para el diseño de semillas artificiales”. En la práctica el equipo de investigación recubrió de quitosana semillas de tomate de la variedad 1-17[140]. En las condiciones del laboratorio se evidenció una velocidad de crecimiento y un porcentaje de éxito en la germinación significativamente superiores en las semillas tratadas, al compararlas con las no tratadas. El grupo de investigación concluyó –dice el Dr. Peniche- “que la quitosana se comporta como un bioestimulante en el tratamiento a la semilla de tomate, al mejorar la germinación y lograrse posturas de mayor altura, grosor de tallo y masa seca, con aproximadamente una semana de antelación”. La quitosana demostró ser un polímero natural con una excelente capacidad de formación de películas, a lo que se suman otras características de gran importancia: no produce contaminantes, es biocompatible y no presenta toxicidad.

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