News Release

Los supervivientes de ataque o derrame cerebral se sienten menos solos y tienen una mejor recuperación si expresan sus sentimientos

Conferencia Internacional sobre el Ataque o Derrame Cerebral, American Stroke Association del 2026, Resumen DP099

Reports and Proceedings

American Heart Association

Puntos destacados de la investigación:

  • Cuando se los evalúo un año después de haber sufrido un ataque o derrame cerebral, los supervivientes, quienes pensaban que no podían hablar de sus sentimientos o de lo que les daba miedo respecto de su salud con amigos o familiares, aseguraron que se sentían más solos y les costaba mucho más recuperarse, tanto física como mentalmente.
  • Para identificar pacientes que tendrían mayor nivel de discapacidad y peores funciones físicas un año después del ataque o derrame cerebral, el no poder compartir lo que sentían con familiares y amigos era tan importante como la gravedad del ataque o derrame cerebral.
  • Los cuidadores que acompañan, la familia y los profesionales de la salud que generan un espacio seguro para que los supervivientes puedan compartir sus sentimientos y miedos luego de haber sufrido un ataque o derrame cerebral mejoran el proceso de recuperación.
  • Nota: El estudio que se presenta en este comunicado de prensa es un resumen de investigación. Los resúmenes que se presentan en las reuniones científicas de la American Heart Association y la American Stroke Association no se revisan por expertos, y los hallazgos se consideran preliminares hasta que se publican como artículos completos en una revista profesional científica revisada por expertos.

Prohibida su divulgación hasta las 4 a. m. hora central/5 a. m. ET del jueves 29 del 2026

DALLAS, 29 de enero del 2026. El proceso de recuperación cognitivo y físico de los supervivientes de ataque o derrame cerebral que no podían compartir sus pensamientos y sentimientos sobre su estado y el futuro era mucho más lento, según un estudio preliminar que se presentará en la Conferencia Internacional sobre el Ataque o Derrame Cerebral 2026 de The American Stroke Association (la Asociación Americana del Derrame Cerebral) (sitio web en inglés). La conferencia es en Nueva Orleans, entre el 4 y 6 de febrero del 2026 y es un evento mundial cuyo fin es potenciar los conocimientos sobre la salud del cerebro y los ataques o derrames cerebrales.

“Cuando se trata de lidiar con un estrés y un trauma importantes, muchas personas se benefician de contar con un entorno social que les brinde apoyo y en el que puedan hablar sobre lo que están pasando”, afirmó la autora principal del estudio, E. Alison Holman, M.D. y profesora de enfermería de la Facultad de Enfermería Sue & Bill Gross de la Universidad de California en Irvine. “Sin embargo, el hecho de pensar que no podían expresar sus pensamientos o sentimientos, porque temían incomodar a los demás o que no les prestaran atención, terminaba afectando su salud”.

Los científicos investigaron si las limitaciones sociales respecto de expresar sentimientos y emociones podían predecir la soledad y la discapacidad funcional y cognitiva luego de un año del ataque o derrame cerebral. El estudio, denominado STRONG (Stroke, sTress, RehabilitatiON y Genetics), se realizó en 28 centros de Estados Unidos y participaron más de 700 personas. En los resultados de STRONG ya se demostró que la recuperación un año luego del ataque o derrame cerebral era peor si la persona había experimentado niveles altos de estrés y trauma antes del ataque o derrame cerebral, si había tenido síntomas de estrés postraumático mientras estaba internada luego del derrame o si tenía ciertas variaciones genéticas.

Durante el presente estudio, los investigadores evaluaron la percepción de los participantes sobre las limitaciones sociales 3 meses después de haber sufrido un ataque o derrame cerebral, tras el período inicial de recuperación. Los supervivientes identificaron alguien del cual dependían en su día a día, como un familiar que cumplía el rol de cuidador, y respondieron las siguientes dos preguntas sobre su relación con dicha persona: “Durante la última semana, ¿qué tan a menudo sintió que no quería escuchar sus pensamientos o sentimientos sobre el ataque o derrame cerebral o sobre su miedo a los problemas de salud futuros?” y “¿Con qué frecuencia sintió que tenía que ocultar sus sentimientos sobre el ataque o derrame cerebral o sus miedos sobre los problemas de salud futuros porque esa persona se sentía incómoda o molesta si los compartía?”.

Los resultados del análisis demostraron que, un año después del ataque o derrame cerebral, las personas que sentían que no podían expresar sus sentimientos abiertamente a los 90 días tenían más probabilidades de enfrentarse a varios desafíos.

  • Durante la última semana, aseguraron que se sentían más solas, aisladas o no se sentían acompañadas.
  • Les costaba más realizar las actividades diarias, como alimentarse o bañarse (necesitaban más ayuda, en general).
  • Les costaba más poner en práctica sus habilidades cognitivas, como la memoria, la atención y el lenguaje.

“Al momento de predecir la discapacidad general y las funciones físicas un año después, el nivel de limitación social tras 90 días fue tan eficaz como la gravedad inicial del ataque o derrame cerebral”, afirmó Holman. “Para muchos profesionales de la salud especializados en ataques o derrames cerebrales, la gravedad del ataque o derrame cerebral es el aspecto fundamental para comprender qué tan bien estará la persona”.

También alentó a otros investigadores sobre el ataque o derrame cerebral a preguntarse qué sucede en los entornos sociales de los pacientes poco después de sufrir un ataque o derrame cerebral, con el fin de comprender si podría estar afectando el proceso de recuperación y para brindar ayuda.

Para los cuidadores, Holman aconseja que generen un espacio seguro para que los pacientes puedan hablar sobre el ataque o derrame cerebral, que los dejen expresar sus sentimientos y lo que están experimentando para que puedan procesar lo que ha sucedido y lo que está sucediendo. Sin embargo, aseguró que no deberían presionarlos, ya que no todo el mundo necesita verbalizar sus emociones. Por último, destacó que proporcionarles un espacio seguro para expresarse, si así lo necesitan, es fundamental.

Los investigadores señalaron que, si estos resultados se confirman en futuros estudios, se podrían diseñar intervenciones para ayudar a que los supervivientes de derrames cerebrales no enfrenten tantos desafíos sociales.

La experta y voluntaria de la American Stroke Association, Amytis Towfighi, M.D., FAHA, explicó, “Si bien se reconoce cada vez más que el apoyo social es beneficioso luego de un ataque o derrame cerebral, poco se sabe sobre cómo las limitaciones sociales afectan la recuperación. Este estudio es el primero que evalúa su efecto en los aspectos psicológicos, cognitivos y funcionales a largo plazo. Los hallazgos nos brindan información valiosa que puede servir de base para diseñar intervenciones que mejoren la recuperación tras un ataque o derrame cerebral”. Towfighi también es profesora de neurología y ciencias de la población y la salud pública en la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California y directora de servicios neurológicos del Departamento de Servicios de Salud del condado de Los Ángeles.

Detalles, antecedentes y diseño del estudio:

  • En el estudio, participaron 763 personas (con una edad promedio de 63 años, de los cuales un 41,2% eran mujeres y un 69,4% se identificaron como adultos blancos) que se inscribieron en el ensayo mientras estaban internados tras haber sufrido un ataque o derrame cerebral leve a moderado.
  • Formaron parte del estudio STRONG (Stroke, sTress, RehabilitatiON, y Genetics), que fue un estudio multicéntrico y detallado en el que se analizó el primer año de recuperación luego de un ataque o derrame cerebral y que se llevó a cabo en 28 centros estadounidenses entre 2016 y 2021.
  • Los investigadores evaluaron a los participantes durante su primera internación y nuevamente después de 3, 6 y 12 meses del ataque o derrame cerebral. Al cabo de un año, se evaluaron las funciones físicas y cognitivas mediante la escala de Rankin modificada y los resultados de la Evaluación Cognitiva de Montreal, realizada durante una llamada telefónica.
  • El sentimiento de soledad se midió con tres aspectos de la escala de soledad de la Universidad de California en Los Ángeles. Dicho sentimiento se evaluó en cada seguimiento, a los 3, 6 y 12 meses luego del ataque o derrame cerebral. La escala de soledad de la Universidad de California en Los Ángeles evaluó el nivel de soledad de los pacientes mediante una escala de 5 puntos, que iba desde “nunca” hasta “siempre”, por lo que los puntajes más altos significaba un sentimiento más frecuente de soledad.
  • A los 90 días, el grado de malestar que expresaron los supervivientes de ataque o derrame cerebral respecto de sus preocupaciones se evaluó con dos aspectos de la Escala de Restricciones Sociales.
  • Tras controlar la edad, el género, la etnia y la gravedad del ataque o derrame cerebral junto con el estrés entre 2 y 10 días luego del ataque o derrame cerebral, los investigadores analizaron la asociación entre un mayor número de limitaciones sociales a los 3 meses y los niveles de soledad y recuperación al cabo de un año.

Perspectiva del paciente: la importancia del apoyo social tras sufrir un ataque o derrame cerebral

Dipika Aggarwal, una neuróloga de la Kansas City, Misuri, tenía una vida plena cuando, en el 2019, sufrió un ataque o derrame cerebral que cambió todo por completo. Con solo 38 años, pasó de tener una carrera prometedora a pasar meses en rehabilitación intensiva, seguidos de aislamiento durante el confinamiento por la COVID. “Perdí mi vida profesional, mi compromiso terminó y no había garantía de que volviera a trabajar”, recordaba. “Mi salud mental empeoró tanto que empecé a pensar en quitarme la vida. Ni siquiera me di cuenta de que estaba sufriendo una depresión después de un ataque o derrame cerebral”.

Aggarwal también explicó que tardó meses en sentirse cómoda para hablar de su ataque o derrame cerebral. Cuando finalmente pudo expresarse, al principio con la familia y luego en las redes sociales, todo cambió.

“Compartir mi historia me ayudó a sanar. Me dio esperanza escuchar a otras personas y sentirme menos sola” comentó Aggarwal, que ahora es voluntaria de la American Stroke Association, una división de la American Heart Association. “Los efectos sociales, económicos y psicológicos de la recuperación son enormes, y no hablamos lo suficiente de ellos. Mi consejo para otros supervivientes de ataque o derrame cerebral es que no guarden silencio sobre lo que les ha pasado. Busquen ayuda, permítanse ser vulnerables y conecten con personas que entiendan lo que les sucede”.

Los coautores, las divulgaciones y las fuentes de financiamiento se indican en el resumen. 

Las afirmaciones y conclusiones de los estudios presentados en las reuniones científicas de la American Heart Association y la American Stroke Association son exclusivas de los autores y no constituyen necesariamente la política ni la posición de la Asociación. La Asociación no ofrece ninguna declaración ni garantía de ningún tipo en cuanto a su exactitud o confiabilidad. Los resúmenes que se presentan en las reuniones científicas de la Asociación no son revisados por expertos, sino que los paneles de revisión independientes los seleccionan y consideran en función del potencial que tengan de ser un aporte a la diversidad de temas y opiniones científicos analizados en la reunión. Los hallazgos se consideran preliminares hasta que se publiquen como un artículo completo en una revista profesional científica revisada por expertos.

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Recursos adicionales:

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Acerca de la American Stroke Association

La American Stroke Association se dedica a salvar a las personas del ataque o derrame cerebral, la segunda causa de muerte en el mundo y una de las principales causas de discapacidades graves. Colaboramos con millones de voluntarios para financiar investigaciones innovadoras, luchar por mejores políticas de salud pública y proporcionar herramientas e información que salvan vidas para evitar y tratar el ataque o derrame cerebral. La Asociación, con sede en Dallas, se fundó oficialmente en 1998 como una división de la American Heart Association. Para obtener más información o sumarse a nuestra misión, llame al 1-888-4STROKE o visite derramecerebral.org. Síganos en Facebook y X.


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