image: This infographic details the number of meals received in 2014 versus opioid prescribing in 2015, based on Hadland et al. (2018). It visualises the meals received by physicians and the subsequent prescribing rates.
Credit: Peter Homer, Creative Content Producer, Cochrane
Según una nueva revisión Cochrane, los hábitos de prescripción del personal médico están notablemente influidos por las gratificaciones, los regalos y las invitaciones a restaurantes por parte de las empresas farmacéuticas, lo que conlleva que se prescriban más medicamentos, menos apropiados y más caros. Esto puede perjudicar gravemente tanto a los pacientes individuales como a los sistemas de salud.
Las empresas farmacéuticas utilizan varias estrategias para promocionar y comercializar sus medicamentos. Entre otras, se incluyen las visitas presenciales a consultorios y hospitales por parte de representantes, pagos y obsequios, tales como invitaciones a restaurantes, gastos de viajes a congresos, ocio, honorarios por consultoría, honorarios por participar en juntas asesoras y publicidad.
Cuando tienen un nuevo medicamento, las empresas farmacéuticas fijan su objetivo en el personal médico, al que ofrecen invitaciones a restaurantes y otros obsequios o gratificaciones. Estos pagos y regalos dan lugar a que receten el medicamento promocionado por la empresa, el cual no siempre es necesario, ni es el más apropiado o asequible para el paciente.
Prescripción menos apropiada y mayores costes farmacéuticos
La revisión incluyó 93 estudios de varios tipos. Casi todos estos estudios observaron patrones reales de prescripción en lugar de realizar experimentos controlados. La mayoría de los estudios (88%) provinieron de Estados Unidos, en parte porque la ley Sunshine Act (2010) obliga a las compañías farmacéuticas a declarar públicamente la información de todos los pagos a personal médico, que se recopilan en una base de datos de búsqueda pública y analizable.
Con el análisis de millones de prescriptores, los autores agruparon las interacciones de la industria en tres categorías distintas para examinar cómo afecta cada una a los hábitos de prescripción de los facultativos. Las categorías fueron publicidad y formación, pagos y obsequios, y muestras gratuitas. Los autores también consideraron las políticas de conflicto de intereses como una estrategia de mitigación.
La publicidad y la formación, como las visitas de delegados de ventas, parecieron estar vinculadas a prescripciones menos apropiadas clínicamente y más caras, con evidencia bastante sólida de que también aumentaron el volumen de recetas.
El conjunto de pruebas más grande y sólido abarcó los pagos y obsequios. Esta categoría también estuvo relacionada con prescripción menos apropiada, más recetas y probablemente un mayor coste.
La evidencia fue demasiado escasa o débil para establecer conclusiones claras con respecto a las muestras gratuitas de medicamentos y a si la promoción de fármacos afecta a su inclusión en el formulario del hospital, aunque las pocas pruebas que hay apuntan a que es posible que lo haga.
«En general, cuando los médicos tienen más contacto con la promoción de las farmacéuticas, la prescripción tiende a ser menos adecuada, más frecuente y más cara», afirma la coautora del estudio Lisa Bero, de la Universidad de Colorado Anschutz, Estados Unidos. «Resulta problemático por varias razones y es importante porque afecta de forma directa a la atención del paciente. Estos fármacos menos apropiados y más caros pueden tener menos beneficios o más efectos secundarios que sus alternativas, o simplemente ser innecesarios en el contexto clínico».
La prescripción desmedida de opiáceos es el ejemplo más notorio de cómo la promoción de las farmacéuticas exagera los beneficios y minimiza los daños. Esta revisión observó que incluso las invitaciones a restaurantes económicos aumentaron la prescripción de opiáceos y que cuantos más pagos recibía un médico por parte de los fabricantes, más probabilidades tenía de prescribir dosis peligrosamente altas de estos medicamentos. La sobreprescripción generalizada e inapropiada de opiáceos ha dado lugar a una epidemia de adicción y muertes por sobredosis.
«A los pacientes se les debe ofrecer el tratamiento más adecuado para su situación, basado en la evidencia clínica y no en aspectos comerciales», añade Bero. «La crisis de los opiáceos en Norteamérica fue quizás el ejemplo más atroz de sobreprescripción inapropiada, pero no fue un incidente aislado. Fue relevante por los daños significativos que supuso, pero los sistemas que la permitieron lamentablemente se consideran el día a día en la industria. Las interacciones entre las empresas farmacéuticas y los médicos prescriptores están muy extendidas, y los daños que causan rara vez son tan visibles».
A más invitaciones, más prescripciones
Cabe destacar que la investigación muestra una clara relación dosis-respuesta entre las comidas pagadas y las prescripciones inadecuadas. Cuantas más invitaciones a restaurantes recibía un médico de parte de una empresa farmacéutica, más medicamentos de dicha empresa prescribían. Así ocurrió en un abanico de distintos tipos de medicamentos, desde fármacos para la hipertensión y el colesterol hasta antidepresivos y analgésicos opiáceos.
Los autores también señalan que esta práctica se considera normal y no problemática en el campo de la medicina.
«Es muy habitual que los médicos reciban invitaciones a restaurantes de parte de las empresas», dice la autora principal de la revisión, Barbara Mintzes, de la Universidad de Sydney, Australia. «Los médicos a menudo piensan que es insignificante y que no les influye, que “no se dejan comprar por el precio de un sándwich”, pero los datos muestran que se trata de una estrategia de marketing eficaz. Cuantas más invitaciones a comidas reciba un médico, más probable es que prescriba medicamentos menos apropiados o más caros».
Restringir las interacciones de la industria podría mejorar la prescripción
Algunos hospitales y centros médicos aplican reglas o restricciones institucionales, también conocidas como políticas de conflictos de intereses, para limitar el contacto que los representantes de las farmacéuticas pueden tener con los médicos o qué regalos o muestras se les permite dar. La revisión encontró que pueden mitigar el impacto negativo que las estrategias de las farmacéuticas tienen en los hábitos de prescripción de los médicos.
«Es alentador ver que aplicar políticas robustas de conflictos de intereses tendió a ser efectivo», afirma Mintzes. «Los datos muestran que probablemente mejoran la adecuación de la prescripción y posiblemente reducen el número de prescripciones».
Aunque esta revisión observó que la promoción de medicamentos influye de forma negativa en la prescripción en una amplia gama de fármacos y ámbitos clínicos, los autores desean destacar que no se trata de descartar “unas pocas manzanas podridas”, sino de mejorar el sistema; para lo cual, un hallazgo positivo clave, es que las políticas estrictas de conflictos de intereses son un camino a seguir.
Journal
Cochrane Database of Systematic Reviews
Method of Research
Systematic review
Subject of Research
People
Article Title
Pharmaceutical industry information and promotional strategies aimed at prescribers
Article Publication Date
8-Oct-2026
COI Statement
Barbara Mintzes (BM): BM is a member of Health Action International (HAI-Europe Association) and the Therapeutics Initiative. She is an Associate Editor with UK Drug & Therapeutics Bulletin, and serves as General Secretary for the International Society of Drug Bulletins (ISDB) from 2023 to 2028. These organisations produce independent information on medicines and do not receive any funding from the pharmaceutical industry. She hasalso acted as an expert witness for Health Canada and for Australia's Therapeutic Goods Administration. Alice Fabbri (AF): AF is currently working as a public health physician at the Hygiene and Public Health Unit in Ravenna, Department of Public Health, Azienda Sanitaria Locale (AUSL) Romagna, Italy. Quinn Grundy (QG): QG served as consultant to the Government of Canada Competition Bureau in 2025. Geoffrey Spurling (GS): none known Joel Lexchin (JL): Between 2023-2026, Joel Lexchin received payments for writing a brief for a legal fi rm on the role of promotion in generating prescriptions for opioids and for co-writing an article for a peer-reviewed medical journal on semaglutide. He is a member of the Board of the Canadian Health Coalition. He receives royalties from University of Toronto Press and James Lorimer & Co. Ltd. for books he has written. He has received funding from the Canadian Institutes of Health Research in the past. Riaz Qureshi (RQ): RQ is faculty with Cochrane Eyes and Vision, which has no relation to this review topic. RQ was not funded for the work on this article. Lisa Bero (LB): LB is Research Integrity Editor, Cochrane, for which she receives payment. She was not involved in the editorial process for this article. LB, BM, QG, AF, and JS were authors of studies screened for eligibility for inclusion. They were not involved in screening studies which they authored. None of the included studies were authored by any of the review authors.