News Release

Las aves marinas viajeras sufren «jet lag» durante los vuelos largos, lo que provoca errores de navegación

Summary author: Walter Beckwith

Peer-Reviewed Publication

American Association for the Advancement of Science (AAAS)

Los desplazamientos rápidos entre distintas longitudes geográficas pueden provocar una especie de «jet lag» en las aves marinas silvestres, lo que las lleva a desviarse de su rumbo al orientarse por el Sol, incluso cuando disponen de otras referencias de navegación. Los animales se guían por señales de orientación, como el campo magnético terrestre, las estrellas y el Sol, para mantener el rumbo durante la navegación. Para utilizar el Sol como guía fiable, estas criaturas deben compensar su movimiento por el cielo mediante un reloj biológico interno calibrado principalmente por el ciclo diario de luz y oscuridad. Cuando los animales viajan hacia el este o el oeste cruzando meridianos, sus relojes internos pueden desincronizarse con la hora solar local, lo que podría provocar errores predecibles en la navegación. Por ejemplo, se espera que el desplazamiento hacia el este produzca una desviación en el sentido de las agujas del reloj respecto a la dirección prevista, mientras que el desplazamiento hacia el oeste debería provocar una desviación en sentido contrario a las agujas del reloj. Aunque los estudios sobre algunas aves migratorias del Ártico han respaldado estas expectativas, para confirmar que tales desviaciones se deben a cambios en el reloj interno es necesario descartar otras fuentes de error de navegación, en particular los cambios en el campo magnético terrestre.

 

En este estudio, Patrick Lewin y sus colegas analizaron datos de seguimiento por GPS de 1 045 pardelas pichonetas (Puffinus puffinus) en libertad para investigar si los desplazamientos rápidos hacia el este o el oeste entre distintas longitudes geográficas alteran directamente los relojes internos de las aves y provocan errores en la navegación mediante la brújula solar. Estas aves recorren habitualmente más de 1.000 kilómetros entre sus zonas de alimentación en el Atlántico nororiental y sus colonias de cría en el Reino Unido. Lewin y sus colegas descubrieron que las aves se desviaban de su rumbo de forma predecible cuando un desplazamiento rápido hacia el este o hacia el oeste alteraba la sincronización entre sus relojes internos y la hora solar local. Las desviaciones direccionales se ajustaban estrechamente a las previstas por errores en su brújula solar, lo que sugiere que dependen en gran medida del Sol para orientarse cuando no tienen tierra a la vista. Estos patrones eran más coherentes con los errores de la brújula solar que con los causados por cambios en el campo magnético terrestre. Sorprendentemente, las pardelas seguían utilizando la brújula solar incluso cuando podían recurrir a otras referencias de navegación, como la línea de costa.


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