News Release

Sustituir los coches de gasolina, aunque sean nuevos, puede reducir las emisiones futuras

Summary author: Walter Beckwith

Peer-Reviewed Publication

American Association for the Advancement of Science (AAAS)

Los nuevos hallazgos cuestionan la idea de que los conductores deban conservar un vehículo de gasolina en buen estado hasta el final de su vida útil antes de pasarse a un vehículo eléctrico (VE). Según demuestra el estudio, pese a la huella de carbono asociada a la fabricación de un coche eléctrico, sustituir incluso un vehículo de gasolina recién estrenado por un VE genera menos emisiones de gases de efecto invernadero durante toda su vida útil. En Estados Unidos, los vehículos particulares generan más emisiones de dióxido de carbono (CO₂) que todas las demás formas de transporte juntas, incluidos el transporte aéreo, ferroviario y marítimo, así como el transporte comercial por carretera en camiones y autobuses. Este predominio hace que la transición para abandonar los coches, los todoterrenos y los camiones de gasolina sea un elemento central de la política climática. Los vehículos eléctricos de batería (VE) suelen generar muchas menos emisiones de gases de efecto invernadero durante toda su vida útil que los vehículos con motor de combustión interna (MCI), y se espera que sus ventajas climáticas aumenten a medida que las redes eléctricas incorporen fuentes de energía más limpias. Sin embargo, aunque las ventajas en materia de emisiones de elegir un vehículo eléctrico (VE) en lugar de uno con motor de combustión interna (MCI) al comprar un vehículo nuevo están bien demostradas, sigue sin estar claro cuándo conviene retirar un vehículo de gasolina en buen estado y sustituirlo por un VE. Mantener el vehículo de gasolina en circulación evita las emisiones adicionales asociadas a la fabricación de un nuevo vehículo eléctrico, pero sustituirlo antes de tiempo podría reducir considerablemente las emisiones, ya que los vehículos eléctricos generan muchas menos durante su funcionamiento. Para abordar esta cuestión, Elliott Campbell y Roland Geyer estimaron las emisiones de CO₂ durante todo el ciclo de vida asociadas a mantener en uso un vehículo con motor de combustión interna frente a retirarlo prematuramente y sustituirlo por un vehículo eléctrico. Llevaron a cabo análisis del ciclo de vida para una amplia gama de escenarios de retirada y categorías de vehículos, teniendo en cuenta las variaciones en el sistema de propulsión, el tamaño y la fabricación de la batería, las fuentes de electricidad y el año de retirada. Según los resultados, sustituir un vehículo con motor de combustión interna en buen estado por un vehículo eléctrico puede reducir las emisiones de carbono en una amplia variedad de condiciones, incluso cuando el vehículo de gasolina es relativamente nuevo. Los autores sostienen que este resultado convierte los programas de desguace y sustitución de vehículos en una medida de política climática potencialmente muy eficaz.


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