Los investigadores han desentrañado cómo algunas variantes genéticas poco comunes pueden predisponer a los adultos jóvenes a la obesidad al afectar la sensibilidad a la leptina, la «hormona del hambre», según su estudio basado en una gran base de datos genéticos de China. Su trabajo supone un gran avance en la definición de los orígenes genéticos de la obesidad, que actualmente supone una importante carga para la salud pública en todo el mundo. Numerosas investigaciones demuestran que los orígenes de la obesidad son mucho más complejos de lo que se sospechaba inicialmente, y ahora se cree que la genética desempeña un papel importante. Sin embargo, el panorama genético de la obesidad sigue siendo en gran medida desconocido, ya que hasta ahora los científicos solo han identificado 14 genes susceptibles de contribuir a la obesidad. Se necesita más investigación para identificar los muchos otros posibles factores genéticos que provocan la obesidad, especialmente en personas que padecen obesidad severa de aparición temprana durante la edad adulta joven. En este estudio, Muye Tong y sus colegas analizaron datos de Genetics of Obesity in Chinese Youngs, una cohorte de adultos jóvenes en China que desarrollaron obesidad de aparición temprana. Los investigadores realizaron una secuenciación profunda de 2295 casos y 2292 controles sin sobrepeso, y finalmente identificaron cinco genes con mutaciones relacionadas con la obesidad. La más impactante de estas mutaciones fue una variante de pérdida de función denominada p.R364G en el gen TUB. Esta mutación provoca que la proteína TUB se acumule en un lugar incorrecto dentro de las células, y los ratones portadores de p.R364G comían en exceso y desarrollaban rápidamente obesidad. Tong y su equipo investigaron entonces los mecanismos subyacentes y descubrieron que, en condiciones normales, TUB actúa a través de la vía de señalización STAT3 para potenciar los efectos de la leptina, que suprime la sensación de hambre después de las comidas. Sin embargo, p.R364G debilitaba la respuesta del organismo a la leptina, lo que predisponía a los ratones a la obesidad. El equipo advierte que el tamaño de la muestra de su estudio es relativamente pequeño y pide que se realicen estudios a mayor escala para validar sus genes candidatos relacionados con la obesidad.