A medida que aumentan las tasas de obesidad, hipertensión, diabetes tipo 2 y apnea del sueño, también están creciendo los casos de enfermedad hepática crónica avanzada y la fibrosis hepática, o cirrosis. Con frecuencia, los pacientes reciben el diagnóstico cuando ya presentan síntomas como hemorragia gastrointestinal, retención de líquidos o ictericia, señales que aparecen cuando la enfermedad hepática se encuentra en una fase tardía. Este problema llevó a los investigadores de Mayo Clinic a desarrollar un modelo de inteligencia artificial (IA) que permitió duplicar el número de diagnósticos de enfermedad hepática crónica avanzada en pacientes sin síntomas, ayudando a los médicos a tratarlos antes de que la enfermedad progresara.